UNA DECLARACIÓN DE PAZ

 

UNA DECLARACIÓN DE PAZ,  por R.J. AlbalaSlide4

Es la primera vez que aquí publico un articulo que no es de mi autoría y lo hago sintiendo todo el privilegio de compartir un mensaje de tremendo poder.   R. J. Albala, oriundo de la Argentina, fue conocido por sus hermanos espirituales, sus estudiantes y sus amigos  como Yaco (o mejor, “Yaquito”).  Por su mensaje y su postura humilde humana fue un “mahatma del occidente”; su casi invisibilidad externa siempre contrastó con la luminosidad de su presencia y el impacto profundo de sus palabras.  En su país reunió a intelectuales y devotos, sin pertenecer a ninguna de las dos vertientes.  Sencilla y directamente, para los que tenían “oídos para oír”,  emitió la Inteligencia-Sensible del Iniciado de corazón despierto.

Lo conocí cuando vivía en Brasil y tanto me impactó que lo invité a hablarnos en mi Centro de Alquimia Interior y cada vez que me encontraba en Buenos Aires, participaba de sus tertulias en los cafés de la ciudad dónde él, amorosa y traviesamente instigaba “temitas” de discusión.  Dejó este mundo serenamente del mismo modo que lo caracterizó, sin ostentación alguna, sabiendo que más sabio que todos nosotros el Tiempo “dirá” y la Verdad se manifestará a su debido momento.  Me pregunto si ese tiempo no es ahora cuando la Argentina comienza a levantar vuelo una vez más para asumir la grandeza de su misión oculta — la que él vio, conoció internamente, y se esmeró por inspirar.

Yaco representa el proceso clásico de Iniciación alcanzado con el refinamiento de la inteligencia cuando ésta se une a la sensibilidad.  

María Laura Albala, digna heredera del legado de su padre, me ha concedido el permiso de publicar este artículo aquí.  Les invito a todos a conocer parte de la obra disponible en http://www.yacoalbala.com.ar/ y por http://www.fundacionpea.org/yaco1a.html.  Entre os artículos y libretos que ahí encontrarán, les recomiendo dos de mis favoritos: “El acta magna de la independencia planetaria de la Tierra” y “Ecos del Gran Concilio”.  

Es tiempo de que despertemos todos al sentido de sus palabras para que desde esta tierra que le sirvió de cuna a Yaquito su mensaje se extienda hacía el mundo que tan lúcidamente pintó como Uno Solo, unido.  Un planeta de paz.

 

UNA DECLARACIÓN DE PAZ, R.J. AlbalaYaco

“El verdadero enemigo de la Paz no está en las guerras sino en la mente de los hombres que dan lugar a las guerras.

¿Quién ha creado esta barbarie si no la mente y el profundo desconocimiento que el hombre tiene de sí mismo?

No desestimo las buenas intenciones de Paz, puesto que éstas deben existir, tan sólo digo que la solución no está en los acuerdos de Paz, así como el enemigo latente no está solamente en los que combaten.

Es la mente del hombre, su actual estado evolutivo y ese absurdo que hemos aceptado incondicionalmente al cual llamamos civilización.

¿Qué valores tiene el mundo para vivir de una manera diferente? ¿Qué otra cosa podríamos haber creado sino este horror y esta insania?

Si pretendemos un mundo mejor deberíamos enjuiciar la mayoría de las cosas creadas y tal vez de ese juicio al criterio humano podría surgir la Luz que nos signifique el comienzo de una nueva historia.

 

Si me preguntaran por dónde empezar, respondería: en primer término, por terminar con la pobreza y el hambre del mundo, pues debería estar grabado en nuestros corazones que en un mundo de Paz no pueden existir estos azotes ya que su sola presencia es una denuncia que descalifica cualquier otro tipo de intento.

 

En segundo término, abordaría la Educación, pues sólo un mundo liberado de la ignorancia podría convivir en Paz.

La educación debería capacitar al hombre y ofrecerle la posibilidad de conocerse a sí mismo y no meramente informarlo o brindarle una promisoria carrera. La educación debería ser el espejo donde el hombre se mire y se conozca.

Sólo el hombre que sabe de sí puede crear un mundo diferente y es el aporte de este conocimiento el que puede contribuir a la Paz del Mundo.

 

Luego le pediría a las Religiones que revelaran lo más esencial de sí mismas para que así cada hombre y cada pueblo pudiera reconocer la Hermandad que los une y comprobar al mismo tiempo la existencia de esa realidad en la cual tenemos la Vida llamada Dios.

 

Entonces le hablaría a las Ciencias y las dejaría ante la posibilidad de mejorar la vida en lugar de ser el respaldo de argumentos de guerra que podrían dar como resultado el mayor desastre de la historia y un posterior olvido de los adelantos alcanzados, similar en características pero diferente en magnitud a los ya atravesados por la humanidad en otros tiempos.

 

Después encararía la Legislación pues es el patrimonio de leyes con que el mundo cuenta lo que debe cambiar. La nueva legislación estará basada en sugerencias provenientes de la Vida Universal, pues es necesario saber que el Espacio es información y que en la develación de este Espacio encontraremos las Leyes Universales.

La Legislación tendrá una precavida actitud hacia el futuro y, gracias a esta cualidad, los gobiernos de la tierra estarán alineados en permanente consulta, lo que en consecuencia le habrá de significar a la humanidad el comienzo de la etapa más trascendente de su historia.

 

Luego la Política habrá de expresar su máxima finalidad: combinar el Destino de los Pueblos y convocar al Alma del Mundo; y una vez que ésta se haya establecido, iniciará el diálogo con los Reinos de la Naturaleza, fundamentará la base de la más antigua de las doctrinas, La Doctrina Solar y, finalmente, acometerá la empresa de devolverle a la vida humana La Edad Dorada que alguna vez este mundo conoció.

 

Y por último le pediría a la Economía que indagara sobre cuál es la oculta razón de su presencia en este mundo.

Dejemos atrás lo que los hombres han hecho con ella y lo que los hombres se han hecho con ella.

Tan sólo ruego al Altísimo compasión para con esta materia que todavía no ha encontrado su debido destino en el mundo. Sé que en alguna medida es la causante de los grandes errores que el mundo cometió pero, ¿qué manos recibieron tan grande responsabilidad? Manos que nada sabían de sí. ¿Y qué otra cosa podrían haber hecho que todo lo que hicieron?

No sé si la historia la podrá absolver; a juzgar por sus errores, sería sumamente difícil, pero si pudiera remitirme al futuro podría ver que su obra no ha concluido, que lleva en sus fueros más íntimos el secreto de los Mundos Justos y esto espera tan sólo por la adultez de la humanidad para poder inspirarla y protegerla.

El mayor testimonio que esta humanidad puede dar (y que esto sea la evidencia de haber trascendido sus propias miserias) será la forma en que la economía se logre expresar en el mundo.

Sólo la economía desde su aspecto Caridad nos puede asociar con la Providencia.

Sólo la economía posee la clave de esa ecuanimidad que puede elevar a la humanidad al nivel de las Grandes Utopías.

La economía tiene sobre sus espaldas el peso más grande del mundo pero cuenta también con la fuerza más poderosa de la tierra.

De ella depende el examen final de la humanidad, pues de su Benevolencia podría surgir la Salvación del Mundo.”

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