Un llamado a mujeres ejecutivas y profesionales – Parte II

LLAMADO A MUJERES EJECUTIVAS Y PROFESIONALES (original del 2013) – Parte II

 

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La experiencia de un gran número de mujeres profesionales les dice que existe un techo, un límite impuesto que es transparente pero tangible, como cristal.  Limitadas por el esquema del ciclo actual masculino, se ven incapaces de ser ellas mismas y libres; sienten una necesidad imperiosa de romperlo.  El permiso que ahora otorga el poder reinante al “aprobar” mujeres en puestos ejecutivos e implementar lo que a su parecer son éticas “femeninas”, sólo refuerza el antiguo régimen que regula a las mujeres según un solo patrón, el de los hombres.  La única salida, aparentemente, es ir contra la corriente con la misma fuerza agresiva usada por la oposición.  Es un tira y afloja que sólo agota a las mujeres y no llega a ninguna parte

La ciencia nos dice que únicamente una fuerza superior puede vencer a otra.  La diferencia ha de ser en cualidad e intensidad.  Las mujeres poseen esa fuerza pero no la reconocen. En la actualidad, boxean con sus fantasmas, un almacén emocional de frustración femenina aglutinada a través de las eras.  Cuando confrontamos una creencia, como lo hacemos en el lugar de trabajo, notorio territorio masculino, venimos de un espacio reactivo de impotencia en lugar de fuerza.

A pesar de que muchas de nosotras no sintamos ese techo, el hecho de que tantas otras lo creen y por lo tanto lo viven, es alarmante.  Esta barrera, o mejor dicho la creencia de que existe una barrera, no puede ser eliminada por medio de la substitución.  La creencia en sí alimenta, provoca y perpetúa limites reales y tangibles.  Para erradicar miedo profundo y antiguo y romper barreras mentales y físicas, se necesita algo más.  Un cambio de creencia no es suficiente.

Las creencias cavan hondo en la psiquis y se requiere una cantidad tremenda de conciencia, energía e inteligencia para amortiguarlo.  Aún así no desaparecen totalmente.  Cuando menos lo esperamos, o cuando estamos emocionalmente vulnerables, surgen una y otra vez para azotar nuestra naturaleza sentimental y resonar en el cuerpo.  Sin saber cómo consiguen deslizarse, llegan a la mente con venganza y nos hacen dudar de nosotras mismas.  Este es el camino de las creencias en la constitución de una mujer.

Una mujer “sabe” de manera diferente que un hombre.  Lo “real” pasa por los sensores de nuestro cuerpo y es interpretado por las emociones.  Algunas de nosotras somos diestras en el uso del intelecto, pero esto no modifica como nos sentimos internamente, más allá de posturas externas de confianza y ocupación.  Una mujer necesita traspasar las influencias externas, para vivir el núcleo interior que la ancla en una realidad que es irreversible, al abrazar el sereno centro del ciclón y convertirse en una fuerza dinámica creativa que cataliza toda la creación.  Ella aún no ha identificado esa energía, o sabe lo que es capaz de producir.

El mundo de energía que una mujer maneja apunta a una disciplina que requiere seria consideración.  Las energías son cosas.  El hecho de que no las veamos, no quiere decir que no existan.  Ocupan espacio y se mueven en ritmos y frecuencias variables.  Subyace en cada fenómeno del universo.  Las manejamos y las modelamos todo el tiempo, pero solo las conocemos por sus efectos, las formas y las condiciones que crean.  Por medio de una escuela de misterios, una mujer aprende a identificar, diagnosticar y modificar su propio campo energético e influir sobre el mundo que la rodea.

Estructural y energéticamente las mujeres tienen las mismas facultades y capacidades.  Respondemos a una estructura particular física y sutil.  Existen muchos, muchos centros en ambos géneros que generan poderes y facultades diferenciadas.  Infelizmente, la estructura femenina y masculina energética son poco conocidas.  Los hombres siempre han sido los dadores de la forma, pero las mujeres están vinculadas a causas invisibles y resuenan con sutilezas que se extienden mucho más allá que nuestras emociones humanas o los artificios del intelecto.  No importa lo que hagamos o dejemos de hacer, una mujer crea un revuelo de fuerzas en donde quiera que esté.  En vez de ser una distracción o un disturbio, como nos han hecho creer, la presencia de la mujer anuncia la gestación de posibilidades continuas.

La dimensión energética alimenta y le da forma a la realidad con fuerzas que son condicionadas y modificadas por la intervención humana.  Nuestras mentes, emociones y acciones cualifican lo que vemos y lo que creamos.  Estructuralmente, los hombres tienen una mejor habilidad para visualizar y formular, mientras que las mujeres tienen una capacidad única para generar, gestar y modular.  Es así como funciona el universo y nosotros.  Como géneros, somos sólo una expresión de estos procesos creativos eternos.  El conocimiento de estas dinámicas especialmente aumenta la intuición, influencia y  la actividad femenina, ya que los cambios mundiales ahora dependen en gran parte en el hecho de que las mujeres retomen sus poderes y cumplan su parte como líderes.

El conocimiento profundo del mundo energético revela dos habilidades importantes que aguardan al liderato femenino inteligente.  Estas van más allá del ámbito conceptual y del manejo mental sobre los cuales se basa la administración actual.

(1)  El conocimiento de la energía sirve como herramienta de diagnóstico que se extiende desde la percepción de formaciones subjetivas hasta la comprensión mayor de estructuras grupales y sociales.

(2)  El conocimiento de las dinámicas energéticas nos enseña a construir formas que van desde las que conocemos y usamos hasta la construcción de procesos, leyes y movimientos universales.

La dinámica energética revela causa, intención, naturaleza y cualidad.  Los resultados que producimos dependen enteramente de la calidad ética que emitimos.  Afectamos el universo por medio de nuestra propia substancia.  Esto quiere decir a través de las resonancias de nuestros cuerpos físico, emocional y mental.  Como somos, así serán nuestras creaciones.

Un líder femenino tiene la fuerza de propósito que el mundo necesita hoy y también contiene dentro suyo la convicción de lo desconocido que iluminará el camino.  Para que pueda realzar el poder de las facultades que yacen bajo la superficie de su edificio, ella tendrá que colocar de lado mucho de lo que la ayudó a construirlo.  Esto no es fácil.

Romper patrones de pensamiento y creencia es especialmente arduo, ya que la mente no responde bien al estar acorralada.  Para la mujer común la tarea se complica debido a las dificultades que presenta su estructura naturalmente receptiva; ella es afectada demasiado fácilmente por la experiencia emocional de la vida que la rodea.  Sin embargo, la mujer líder piensa, planea, usa sus facultades concretas y abstractas y usualmente mantiene control sobre sus emociones.  No tiene problema con conceptualización o lógica lineal.  Sus problemas se asemejan a los de los hombres: lidiar con las emociones.  Además, tendrá que tratar con la tremenda presión de rechazo que las cubrieron en su esfuerzo por triunfar.

No es necesario sumergirse en la fuerza devastadora de las emociones pero es imperativo comprenderlas sin perderse en ellas, y conocer lo que producen en nosotras como fuerzas y debilidades.  Entonces podemos realmente usarlas para influir sobre y construir un mundo mejor.  Pero, ¿como traspasar la interferencia de las creencias, supersticiones y la presión de la sociedad y de nuestros compañeros?

Vemos lo que queremos ver, lo que nos han condicionado a ver. La “idea-imagen” de lo que hemos construido como identidad no nos permite ver o sentir lo que realmente es.  La mujer inmersa en el mundo competitivo del comercio no aceptará fácilmente el hecho de que no exista un techo, sea este de cristal o como sea.

Las creencias sutiles son el peor enemigo, las que brotan automáticamente, las que irrumpen de entre los sentimientos de una mujer, acechándola en sus sueños y demoliéndola, irracionalmente. Este enemigo puede estar en todas partes, en los espacios desocupados del cuerpo sin reclamar de una mujer, en las brechas descuidadas de su mente y en las emociones censuradas.  Ahí, en la oscuridad, la inseguridad y la incertidumbre, ella es vulnerable.  Silenciosamente, en el espacio interior, una voz interna le aguarda para conducirla hacia su plenitud y poder, dirección y conocimiento que le permitirán vivir en libertad, si solo escuchase sus suaves rugidos y respondiese a su llamado.

Algunas creencias comunes:

El éxito conduce a la realización personal.  Esta es tal vez la más fuerte esperanza en nuestra sociedad hoy, la creencia que el éxito material trae júbilo y felicidad.

Puedes tenerlo todo, refiriéndose siempre a las realizaciones materiales.  Se nos enseña a perseguir nuestros sueños, pero no se nos enseña a distinguir entre el bien personal, profesional y colectivo y la realidad interna y externa.

La competición es la mejor manera de lograr cualidad.  Pero, ¿qué hacer con la competencia cuando ya no es “saludable”?  ¿Cuándo dejar de competir?  Una vez que tenemos el “hueso” entre los dientes, lo hacemos parte de nuestra vida privada también.

Cree en ti misma y todo es posible.  Sin la experiencia del Yo, cualquier identidad que construyamos está destinada a desintegrarse en algún momento y debilitar, si no sabotear, el resultado.  El foco de nuestra atención no podrá contener la fuerza total de nuestro poder.  Esta creencia en nosotras esta construida de nuestros deseos y no de nuestras posibilidades reales.

Piensa en positivo para alcanzar resultados positivos.  “Yo quiero, por lo tanto puedo.”  Esto es otra trampa.  Si fuera así de fácil todos estaríamos manifestando nuestros deseos.  La creencia es ingenua, superficial y ya anticuada, reduciendo el proceso de manifestación a la fuerza lineal de la mente concreta y una voluntad obstinada.  La mujer de hoy deberá ser flexible, comprender y abrazar todas las posibilidades con amplitud y no enfocada sólo en la meta.

El presente sistema sirve, solo debemos hacer ajustes.  La mujer ha comprado también esta idea.  Hay en ella un miedo a usar su poder creativo e innovador, transformando totalmente las estructuras obsoletas.  Aquí se encuentra la llave para romper “el techo de cristal” y cumplir su papel de mujer.

No podemos contrarrestar una creencia con otra creencia, ni podemos romper paredes inmateriales y la dominación masculina sin perder nuestra autenticidad y poder genuinos, factores que aún no comprendemos.  Es razonable pensar que primero deberemos descubrir lo que estos son.  Liberarse implica aplicar un complejo dinámico y un examen exhaustivo de nuestras creencias personales y sociales, así como pasar por una formación concienzuda.

Nos han formado para concentrarnos en el objetivo. En la perspectiva femenina, el proceso y las personas son tan importantes como la meta.  En esta concepción, un líder es un integrante más del grupo, sintiendo, percibiendo y abrazando con sensibilidad la experiencia de cada uno dentro suyo.

¿Estás dispuesta a liderar desde una perspectiva femenina?

En el proceso femenino, se forja la dirección en vez de la meta, un área flexible que delinea un resultado posible, sujeto al flujo de las condiciones de la vida.

¿Qué se requiere de ti para realizar metas sin condiciones preconcebidas?

Cuando una mujer se conecta con su Fuente interior y ese espacio interno, ella realmente ve, comprende y puede ejecutar lo que se proponga para el beneficio del conjunto.  Para una mujer, esto es lo que es la realización, personal o profesional; donde quiera que ella esté, todo y todos a su alrededor tienen un valor inconmensurable.contrastes COMERCIO : LMI modelos (Parte III: Nuevas Habilidades)

One thought on “Un llamado a mujeres ejecutivas y profesionales – Parte II

  1. Femenino en Manifestación

    Reblogueó esto en y comentado:
    Queremos recoger aquí la profundidad de las reflexiones que nos llegan desde Zulma Reyo en La Mujer Interior en relación a las supuestas limitaciones que tenemos las mujeres en el entorno profesional.

    Nos llegan en paralelo a las de José Luis Zunni (http://www.media-tics.com/noticia/3104/Blogs/Mariposas-y-Mujeres.-La-autentica-transformacion-del-liderazgo.html), que ya recoge a la Comisaria europea Reding constatando que “las empresas con mayor presencia femenina al mando tienen mejores resultados; las mujeres significan negocio”— y no tanto una reivindicación de derechos”. Y luego sigue “Y esto es algo que no admite discusión. Su empatía y capacidad de sacrificio. Su responsabilidad y alta preparación técnica, hacen de la mujer la auténtica transformación en el paisaje empresarial y la sociedad en su conjunto, ya que como las mariposas han provocado el cambio desde dentro.”

    Merece la pena leer con pausa y conciencia cada frase, y empezar a desmontar esa tela de araña de creencias que nos mantienen cautivas…

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