¿QUE ES LA ALQUIMIA INTERIOR?

Estamos estrechamente vinculados a los elementos de la materia que nos viste y a la inteligencia que permea cada pensamiento, sentimiento y actividad.  El ser humano transforma la materia a través del poder del pensamiento, la emoción y la palabra hablada. Existimos en múltiples dimensiones a las cuales accedemos modulando nuestra frecuencias vibratorias.  La Alquimia Interior sugiere que nada en nuestro mundo está fuera del alcance de nuestra influencia.

Todo lo asociado a la maquinaria del cuerpo, incluyendo las emociones y la mente concreta, está programado y responde como una unidad a una referencia central.  A través de la resonancia natural como correspondencia y simpatía, una persona condiciona su cuerpo y mundo constantemente por la manera en como aplica su atención, sensibilidad, e intención.  Las creaciones humanas, incluyendo la personalidad, están coloridas por la calidad del foco de nuestra identidad personal.  Esta demuestra egoísmo o realidad espiritual.  En el primer caso las creaciones reflejan el apego de la materia; en el segundo, el reflejo expansivo del espíritu.

Sin embargo, la inteligencia suprema central en nuestro núcleo es un punto sereno de Conciencia.  Del mismo modo que las ondas del pensamiento controlan la materia, así la frecuencia mental superior controla el pensamiento común y la materia que estructura.  En el caso de la Alquimia Interior, lo que determina las creaciones es la sintonización con el Yo central, el “sol” en nuestro universo, el Yo Real o la Conciencia. Cuando una parte se afina con la cualidad central, todas las otras lo harán.

Reconociendo que está en nuestro poder alterar nuestro cuerpo, mente, emociones y mundo, diversas prácticas son empleadas para manejar y modular energía y fuerza.  La transformación y la transmutación eventual empieza con la identidad personal y se extiende a la apertura espiritual.  Por medio de una sensibilidad aguzada y la concienciación, los “metales comunes” que corresponden a los aspectos de nuestra constitución física, emocional y mental, son refinados.  En último paso, el proceso sugiere un sistema de auto-monitorización que emana directamente de la concienciación y la sensibilidad.

La analogía alquímica de la transmutación del plomo en oro simboliza la transmutación que produce nobleza espiritual y revelación interior, o sea la “alquimia interior”.  Durante la encarnación física, el proceso difiere en gran parte para las mujeres y hombres, por lo cual la creación de una escuela de Misterios Femeninos existe dentro de la filosofía de la Alquimia Interior como definida por el libro, “La Mujer Interior.”

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