PRINCIPIOS MASCULINO Y FEMENINO Segunda Parte

SEGUNDA PARTE

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LOS GÉNEROS

El alma humana es idéntica en la mujer como en el hombre, pero se manifiesta de dos maneras que conducen por un camino de diferentes percepciones y facultades de servicio en el plano material, y eventualmente de regreso a la Fuente.

Los géneros reflejan el Principio Femenino y Masculino a través de la actividad de vórtices etéricos que constituyen el molde para su estructura física. Pero los Principios no son sinónimos del sexo masculino y femenino, aunque estos incorporen de una manera bella la sensibilidad exaltada y la expresión del estilo de cada género.

No debemos confundir los principios orientales del Yin y Yang con los Principios Femenino y Masculino. Cada género contiene dentro de sí modalidades yin y yang, pero cada uno es entero y único. Dependencia y co-dependencia son eufemismos que ilustran vestigios de una era moribunda de dominancia masculina y sometimiento voluntario femenino. La realización no depende de ninguna fuerza o debilidad. La estructura interna de cada género es completamente autónoma, perfectamente capaz de exhibirse y realizarse plenamente. No hay necesidad de llegar a arreglos. La preocupación humana de “ayudar” al otro en este sentido es totalmente auto-indulgente, basada en necesidades definidas por la psicología personal.

El propósito del sistema dual es sencillo: alumbrar ardientemente el deseo dentro de cada género completo en si mismo, a expresarse a si y su visión sobre el escenario del mundo. Para el ser humano esto no presupone falta de afecto o comprensión. Como mujeres, nos hemos acostumbrado tanto al papel secundario que nos sentimos culpables y sin inspiración sin ello. La expresión de la totalidad para cada género es la esencia de una colaboración saludable no-competitiva, en un espíritu de humanismo que no aplasta lo que sea diferente en nosotros.

Las mujeres vivimos un caos interior constantemente mientras buscan un orden que manifestará su percepción de una posible realidad, y por esto es que nos volcamos hacia los hombres. Nuestra búsqueda está basada en inspirar alivio y homeostasis, una manera de resolver lo que modulamos e incorporamos como género. Los hombres incorporan el principio del orden mientras crean caos inadvertidamente en su ansia de creatividad constantemente activa. Esto es lo que los insta hacia adelante. Y aún así, se vuelcan hacia las mujeres que representan el desafío que nunca podrán resolver.

Los géneros se necesitan el uno al otro pero no de la manera que la mayoría de las personas lo interpreta. Necesitan vivir y dejar vivir sin interferencia, de modo que no sea ni dominante ni sumiso. Esto se comprende mejor si miramos hacía atrás el ciclo saliente para percibir como las mujeres han manejado su papel de apoyo. Por más justificativas que se ofrezcan, en vez de ser “natural” que la mujer se quede en la casa y no tenga un decir en los asuntos externos, fue una postura asumida por una necesidad natural del ciclo. Por más extraño que parezca ahora, el hombre en papel de apoyo no es menos “natural”. Esto no quiere decir que los hombres actuarán el papel de las mujeres. Es parte de la naturaleza de la mujer alimentar e unir. Es parte de la naturaleza del hombre comprender, permitir y otorgar poder, mientras que permanece en su masculinidad.

El problema es temporal hasta que se ajusten la psiquis al significado más profundo de los ciclos de género. Hoy las mujeres responden a la imperativa por verbalizar y manifestar su perspectiva, experimentándose capaces de introducir una manera diferente de vivir pero encontrando dificultades en los sistemas impuestos por el hombre. El apoyo masculino permitirá el nacimiento de una nueva era.

Estereotipados por tanto tiempo, ni las mujeres ni los hombres comprenden este impulso femenino casi salvaje, o las formas que podrá asumir. Inversamente, los hombres buscan espontáneamente dentro suyo, sin saber que están interiorizandose y activando el aspecto yin latente. Los hombres hoy sienten como si estuviesen perdiendo control del mundo, y de hecho es así. Están tan habituados a modalidades que envuelven forjar, formular, dirigir y afirmar, que los más sensibles se sienten perdidos. Su aguda inteligencia les dice que es tiempo para un cambio, pero no importa cuanto traten de formularlo, su perspectiva siempre reflejará la visión a través del lente de su género. De ningún modo pueden incorporar el Principio Femenino. La resonancia de las nuevas influencias dentro de ellos canta una canción diferente. De hecho, no hay nada que ellos puedan “hacer” si no seguir al tsunami que alterará todo en nuestro mundo común. Su liderato adquiere una dimensión nueva y más humilde de genuina afinación a las necesidades de los otros. Su poder surge del hecho de empoderar la iniciativa femenina desde los bastidores en lugar del escenario.

Cada género reacciona intensamente en tiempos de transición, respondiendo al llamado de ajuste del centro de la galaxia que pide equilibrio y trascendencia, como parte de un orden mayor, uno que trasciende ambos Principios en su núcleo.

La civilización nuevamente llamará por un ciclo masculino en más o menos 5,000, cuando la sensibilidad alcance su expresión máxima y de nuevo requiera otro periodo largo de reajuste, redefinición y expansión material concreta. Pero eso ya será a un nivel superior, pues cada ciclo refina y eleva la humanidad.

(continuará)

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