PRINCIPIOS MASCULINO Y FEMENINO Cuarta Parte “EL HOMBRE INTERIOR”

CUARTA PARTE

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EL HOMBRE INTERIOR

(Para más información sobre la dinámica energética de los géneros, refiérase al e.book, “Caminos Paralelos” disponible en esta web)

Es importante comprender que la Mujer y el Hombre Interior son conceptos que reflejan la incorporación de los Principios Femenino y Masculino según el estado de despertar de la Conciencia en el individuo y dentro de su círculo de posibilidades. La excelencia representa un reconocimiento consciente, humilde y activo de las capacidades y las necesidades de comprometerse con la vida. En vez de “iluminación”, el término sugiere realización en un sentido muy humano, individual y social.

Este artículo en particular responde a la solicitud insistente, aunque sin malicia, que he recibido de tantos hombres para que describa mi visión del Hombre Interior. Si aparece que he ignorado las necesidades del hombre, es solo porque se conoce tan poco sobre la autenticidad femenina. La mujer necesita comprender y aceptar la profundidad que incorpora antes de que pueda aportar su particular y urgente contribución a la sociedad. En un sentido los hombres y toda la Creación están esperando que las mujeres despierten, den voz a sus poderes y visiones particulares, y establezcan las bases para el ciclo venidero. Mientras tanto, los hombres se encuentran en una situación muy precaria; ya no viven en el mundo que les fue prometido para el cual se prepararon.

No es lo que yo diga lo que me hace mujer; es como percibo y lo que me importa. No es lo que haga si no mi perspectiva, mi intención y la manera en como lo hago, lo que me hace mujer. Aunque me haya sentido tentada de escribir sobre el Hombre Interior, no lo he hecho por falta de autoridad moral. Puedo comprender y compartir mi mundo con los hombres en sus términos, pero mi percepción del trasfondo, la manera como mis facultades funcionan, y la cualidad de mis expresiones son netamente femeninas. Sin embargo, he observado, enseñado, y seguido el desarrollo de muchos hombres y puedo comprenderlos porque también recuerdo la cualidad de mis experiencias de vidas pasadas en el género masculino.

Estoy siempre a la alerta de grupos de hombres para ver si ellos se juntan como hacemos las mujeres, buscando respuestas existenciales internamente, para explorar y a través de esa experiencia comprender los cambios radicales de paradigma que están aflorando, y como éstos afectan la expresión y la congruencia en el mundo al cual ellos están acostumbrados. No los he encontrado. Buscan en vez respuestas, medios, maneras y explicaciones para siempre formular soluciones, preocupándose más por la forma que por el contenido.

Leo sobre grupos que se reúnen alrededor de temas y asuntos en vez de sobre la experiencia del yo interior. Estos grupos suelen ser liderados por maestros de chamanismo, sexo tántrico, y psicología conceptual, y envuelven actividad y comprensión intelectual. Este tipo de experiencia es exclusivamente física y mental e incentivando un espíritu de aventura y desafío que refleja su estructura y la interpretación que ellos hacen de sus necesidades, basadas en los dictados del pasado. El concepto del “interior” es asustador para el género masculino, que no sabe como describir o manejar lo que no tiene forma a no ser conceptualmente. El lado cualitativo de la experiencia personal ha sido notoriamente trabajo de la mujer. Algunos hombres han despertado al abismo que yace dentro de ellos y ya están asumiendo roles de apoyo sin por ello, dejar de ser masculinos.

Está de moda ahora el tema femenino. La publicidad y el comercio en general se han unido al vulgo para ofrecer versiones superficiales de inspiración femenina. Pero, como estas estructuras están construidas por y manejadas dentro de estándares masculinos, es como si todo continúa igual. El Principio Femenino, como esbozado en las primeras tres partes de esta serie, surge de una configuración de polaridades interiores. No puede ser “hecho” o imitado. Puede ser apoyado y entendido por los hombres, pero ellos no pueden concebirlo.

Los hombres tienden a definirse por su actuación y habilidad. Por virtud de su estructura física y mental, están mejor cualificados para ser regentes del mundo externo. Son también los maestros, constructores y protectores de la vida, y los que formulan sistemas y estructuras. Siempre ha sido así y siempre será. Las mujeres no pueden hacerlo del mismo modo. El Hombre Interior continuará a expresar las virtudes de su género, solo que de manera diferente.

El Hombre Interior es aquél que se ha refinado mediante la observación y la disciplina, obteniendo claridad y destilando las cualidades de la mente y las relaciones espaciales. No teme destacarse solo y no busca agradar a sus superiores. Su logro lo determina la relación con sus creaciones y su eficiencia en cualquier campo de expresión en que se encuentre. Se compromete en el mundo, sus actividades y formulación, y ha demostrado su valor individual más allá de la competitividad del hombre común. Aún en los bastidores, inspira solidez y estructura.

He aquí algunas de las características desarrolladas del Hombre Interior. Para mayor claridad, las contrastaré con habilidades parecidas o iguales en la mujer.

Antes que nada está la nobleza. Esto se refiere al carácter y en particular la integración del tipo de emoción sutil del hombre con la claridad de su mente organizada. La dignidad refleja la postura evocada en el manejo de la forma física y de los conceptos de manera controlada, en una presencia consciente, como su habilidad peculiar de integrar y sintetizar elementos. Manifiesta fuerza o coraje, como fuerza de voluntad inquebrantable y altura moral, que son para él tan importantes como lo son la compasión, la flexibilidad y la reciprocidad para la mujer.

De lejos, la claridad es uno de los atributos más destacados del Hombre Interior. El entendimiento viene como consecuencia de su habilidad de enfocar y manejar múltiples datos concretos simultáneamente. Es muy diferente de la comprensión de la mujer, que entiende asuntos al mismo tiempo que se adentra en un complicado compuesto de posibilidades concurrentes.

El imperativo que sienten los hombres por guiar y ayudar a otro es el elemento que les permite ser excelentes instructores y maestros, comunicando hábil, práctica y claramente por medio de la habilidad de desmontar elementos y reunirlos nuevamente.

Desde la perspectiva de la mujer, de todas estas cualidades la más conmovedora es la humildad del hombre. Mientras que ella puede ser servil para agradar o sobrevivir, hay muy poca auténtica humildad en ello. Los hombres pueden serlo genuinamente cuando combinan el entendimiento del que son capaces con la inspiración de sus ideales tiernos y emotivos.

Sorprendentemente tal vez, el Hombre Interior excede en generosidad. Mientras que la mujer incorpora la abundancia de la naturaleza, su preocupación constante con el manejo de recursos para sus hijos y toda la sociedad, limita el tipo de expresión clásica tan típica en sus hermanos, cuando se han despertado a sus ideales; entonces no conocen límites.

Las mujeres se conmueven profundamente con las demostraciones de amistad entre hombres. El Hombre Interior realmente respeta a otro hombre. Tiene un sentido agudo de “fair-play”. Y lo extiende a aquellos aspectos de la vida material y física que supervisa en el mundo.

El hombre valora la verdad, sea literal o metafísica, mientras que la mujer se contentan con la experiencia mística intraducible, aún en la vida cotidiana. Los hombres inventaron votos y promesas para agradar a la mujer, pero ella permanece dentro del reino del subterfugio y la insinuación. Los hombres poseen habilidad para la abstracción, lo que no es fácil para la mujer. Esto les permite manejar teorías y códices complejos, mientras que las mujeres abrazan verdades conceptuales e información holística intuitivamente.

Hay tres áreas importantes en que ambos géneros se destacan por igual. Mirando más profundamente a la naturaleza de su percepción y manejo de la forma nos ayuda a entender la diferencia y la cualidad única de su contribución a la humanidad.

Las mujeres y hombres “interiores” comparten un mismo propósito, la iluminación de la humanidad y de nuestras condiciones, pero nuestras soluciones difieren significativamente. Una mujer comienza desde el interior, el universo que habita y comparte con la Creación. Un hombre empieza desde el exterior, el mundo que administra y construye.

Creatividad.

Con una visión de las partes y del conjunto totalmente accesible, los hombres se destacan en reformular hechos y formas, y también en alternar entre el primer y segundo plano, relacionando elementos que no hubieran sido compatibles, e innovando de manera muy práctica. La creatividad masculina siempre apunta a la eficacia material, la conveniencia y la comodidad. Al otro lado de la balanza, los hombres suelen ser pensadores abstractos excelentes y su creatividad se extiende a las concepciones matemáticas y científicas de la vida dimensional, incluyendo avances en la tecnología y la vida artificial.

Con una resonancia que abraza tanto la profundidad como los contornos, una mujer es capaz de concebir, gestar y manifestar formas de la nada, receptiva y siempre respondiendo a las ondas sensibles y a la fluidez, la armonía y la belleza. Con igual eficiencia, sus soluciones subrayan la riqueza interior, la armonía con la vida, y el homeostasis, en vez del equilibrio estético, la productividad, y la practicidad. Su creatividad se dirige a áreas de servicio, enfocando lo humanitario y el bienestar. Aunque sea una persona solitaria, enfocará algún aspecto del hogar y la familia, el compañerismo y el profesionalismo, así como las influencias espirituales que elevan y reformulan el mundo subliminalmente.

Responsabilidad.

El término es casi sinónimo de las expectativas colocadas sobre los hombres en el mundo. Desde la infancia, todo lo que un niño varón escucha es como tiene que ser responsable y “cuidar” de otros de manera muy concreta. Se supone que los hombres sustenten el conjunto del grupo y le den significado. Y, ciertamente lo hacen muy bien. Su sentido de responsabilidad parece extenderse desde los contornos mismos de su cuerpo y reverbera dentro de cada pensamiento: como ser más productivo, como alcanzar mayores horizontes. “Como…” es la extensión de su responsabilidad, focalizada en construir, hacer, transmitir formas.

Los hombres se “sienten” naturalmente responsables, no solamente porque se les haya inculcado que tienen que ser los proveedores, sino porque no hacen distinción entre las formas que manejan. Para ellos, todo depende de su habilidad de actuar y sustentar el poder, como éxito o fracaso. El mundo parece revolver alrededor de su actuación. El tener propiedad, los presupuestos y números, los muchos juegos plásticos de construcción, cochecitos y trenes, los pequeños soldaditos o modelos Hulk que los entrenaron en la niñez, se convierten en los elementos que manejan diariamente.

Las mujeres también se sienten responsables, pero lo perciben vía su talento de simulación y su propia habilidad de sentir lo invisible, el mundo sensible que les rodea. Si el marido no ejecuta como él quisiera, ya sea económicamente o como pareja sexual, aunque parezca inconcebible para él, para la mujer esto no tiene mucha relevancia. Para ella, la armonía, la paz, y la belleza son las prioridades. Ella es el diplomático natural que carga con el peso de las tensiones y el sufrimiento del mundo sin quejarse.

Liderato.

El liderato requiere comunicación. En el último siglo y tan reciente como hace 50 años, éste término se hubiera aplicado exclusivamente a los hombres. Están equipados para liderato verbal y físico en nuestro mundo. Sin embargo, con el tipo de educación global que ha recibido la mujer, igual al hombre en muchos lugares, nuestros cuerpos se han reformado y nuestra destreza mental y física se ha afilado para manejar detalle tan clara y precisamente como cualquier hombre. Esto le ha permitido a la mujer destacarse en áreas de comunicación y prominencia física en donde antes no hubiera tenido acceso.

Lo que esto quiere decir hoy es que las mujeres pueden comunicar lo que sienten, ven, y comprenden claramente, y transmitir, tan bien como aplicar esta información globalmente por medio de lo que tradicionalmente habían sido puestos masculinos. Ha demostrado que puede ser tan buen líder como cualquiera. Sin embargo, las implicaciones de esto van mucho más lejos. Al descubrir la plenitud y la autenticidad de sus habilidades no-lineales, ella podrá re-condicionar, re-cualificar y re-estructurar cualquier y todo sistema. Ahora está equipada para liderar el mundo hacia el nuevo Ciclo Femenino, con el apoyo de su hermano. La Mujer Interior auténtica lidera sin la conciencia de competición o revancha, sencillamente porque quiere que el mundo sea mejor para todos.

El Hombre Interior, como la Mujer Interior, es capaz de pararse en sus propios pies, entero. Es el hombre que puede llegar a ser, contribuyendo a nuestro mundo común al incorporar el Principio Masculino por medio de su estructura, en conciencia y con la amplitud de sus habilidades. Mientras que sus hermanas son sacerdotisas, él es el maestro que fue, es, y siempre será… inspirado por ellas. Su transmisión es directa, concreta, y estructurada para perdurar por siempre, mientras que la de ella es subliminal e invisible la mayor parte de las veces.

Podríamos considerar el Hombre Interior un “genio” en cualquier campo que escoja. Cuando se permite abrazar la ternura de sus emociones, es la cúspide del “entendimiento”, ayudando a las mujeres a encontrar palabras allí en donde no las encontraban, y providenciando el incentivo para que ellas revelen cada vez más claramente las complejas profundidades que él le ayudará a traducir para aplicación en nuestro mundo común.

Notablemente, los Hombres Interiores no son necesariamente líderes espirituales como Jesús, Buda y Mahoma. No son especialmente visionarios de estado como un Gandhi y un Gorbachov, ni innovadores-inventores como Pasteur, Einstein y Tesla. Son hombres que están levantándose hoy para guiar a la humanidad casi invisiblemente, en el modo que es relevante y apropiado, sin conformarse a imágenes machistas y obligaciones impuestas hace tanto tiempo, y sin necesitar reconocimiento. Imperceptiblemente y sin comprender como, estos son los hombres que están liderando a las mujeres a ser lideres.

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One thought on “PRINCIPIOS MASCULINO Y FEMENINO Cuarta Parte “EL HOMBRE INTERIOR”

  1. Antonina López Melgarejo

    Hombres y mujeres, masculinos y femeninos; tan diferentes e idénticos a la vez.
    Ambos están para mejorar la humanidad…!!!

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