Prueba de Fuego y Agua

LA GRAN PRUEBA

 

Soy mujer, una brasa ardiente en el fondo del mar. Mi aliento es como el hambre, como la sed de la humanidad por un Dios que todo alcanza y siendo así, todo devora y transforma.  Soy añorada y también temida.

Nunca podré mostrarme en mi plenitud y por eso no me conoces.  Mi dolor y mis enfados, las incongruencias de mi personalidad no son otra cosa que reflejos de un insondable océano interior.  Como hombre, sueles relacionarte por segmentos, cortando la vida en porciones, clasificándola en un orden artificial para sentirte cómodo, controlando lo que no puedes comprender. Si superas el caminar sobre las brasas, ¿podrás sobrevivir el fondo del mar… para conocerme, sentirme dentro como la Totalidad?  ¿Acaso sabes nadar para no ahogarte en la vorágine de mis profundidades?

Yo estoy aquí para recordarte en la piel y en los sentimientos, que eso que buscas en las alturas y relegas a un espacio intocable de estéril quietud, vive aquí y ahora en las aspiraciones humanas y en el cuerpo. Si para ti el Absoluto es refugio, trascendencia posible solo en soledad […]

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