Se amado, mi Bien-Amado

SE AMADO, MI BIEN AMADO

simbolo personal

(en memoria de María Magdalena)

Lo que no está escrito en ninguna parte,
está impreso en la memoria
como pulsación del Ser.

Recuerdo ser amada una vez,
en otra vida, en otro tiempo,
un amor tan profundo como amplio.
Campo de resonancia que contiene,
y bendice cada sentido con gracia.
Significados que abrazan significados,
el vacío y la plenitud,
el flujo y reflujo.
Inexplicable y secreto.
Sabiendo sin saber.
Un lugar de Visión
dentro de mi Ser.

Sin buscarlo,
lo intuía cerca.
Caminando, vi sus pies ante mi
y luego a mi lado.
Reconocí las sandalias que usaba,
sentía la textura de su túnica,
mi mano en la suya, la suya en la mía.
Conocía aquella energía familiar que me trajo Vida.
Digno, directo, y franco.
Lo que no decía
sus ojos lo transmitían,
Llenando el espacio a nuestro alrededor
con la irradiación de su Presencia.

Felicidad no es una palabra
que pueda describir
el ser amada por tal Ser.
Confianza más fuerte que el miedo.
Contención y quietud
ante la agitación .
Impecabilidad
en un mundo de astucia y estrategia.

Cuando hablaba él, yo “sabía”
y el sabía que yo sabía.
Todo parecía tan fácil:
intimidad y sentido común,
tan concreto y aún efímero.
Transmisión
de forma natural
donde la conversación y el juego
se fundían en caminos hacia mundos
que siempre habíamos conocido.

Existían siempre dos realidades,
además del resto.
Vivíamos, respirábamos, nos comunicábamos como uno
en el cielo y en la tierra al mismo tiempo,
mientras el mundo de apariencias velaba
niveles y tonalidades de vida buscando alivio.
Mis humores, aquellos de la tierra dentro mío,
los espíritus y los demonios,
los elementales y las fuerzas
que nos rodeaban,
eran un termómetro que él usaba
para enseñar y para sanar.

Mi cuerpo era raras veces mío
excepto cuando era suyo,
o habitábamos nuestro mundo.
Cuando me inmiscuía en almas
y en formas-pensamiento
él me elevaba
a las estrellas, planetas, y reinos de soles.
Yo era su tierra, su guardián en la oscuridad,
las raíces que le daban fuerzas,
coraje, y resistencia para perseverar.

El fue mi Luz y mi pasaje de vuelta a casa.

El fue el humor y la altura,
brillo, intuición y ternura.
Sabio en el camino de las estrellas y armado
con la fuerza de un corazón diamantino.
Yo era lo otro.
Oscura y enigmática,
formada en los misterios de la tierra y del cielo.

Al abrazarnos
nos transformamos en el otro
y apreciamos esa diferencia
como propia.
El aprendió a llorar y sentir mi dolor:
Yo aprendí a reír y jugar
como nunca antes
y ya nunca después.

Hacer el amor era zambullirse
en las profundidades intra-terrenas
y alcanzar el infinito mismo,
tan privado y al mismo tiempo abrazador.
Yo cabalgaba un rayo hacía el Infinito
mientras él se lanzaba al Infinito dentro de mi.
Me revelaba mi feminidad, mi ser diferente del suyo
en poder, pureza, y auto estima,
para honrar y explorar
la Sabiduría del género escogido.

Fue mi Luz.
Fue mi cobijo.
Fue mi Vida para que yo diera vida.
Yo fui la tierra y él el ángel.
El que la Naturaleza amó.
Hombre como debería ser.

El que buscó refugio en mi
siendo refugio, él mismo,
miraba hacia las estrellas,
mientras yo me inclinaba hacia los frutos de la tierra.
Yo creaba puentes hacia mundos
para él cruzar,
mientras él me daba la fuerza
para cruzar los puentes del mundo.

El vivió para que yo liderase,
y caminó la tierra en memoria de nosotros,
Lo que fuimos y podemos ser:
padre, madre, hermana, hermano, amante, amigo.
Para que pueda yo vivir, guiar, y hablar
de Verdades desde la propia tierra.
La mujer dentro de cada mujer.
El alma de cada hombre.

Sé amado, mi Bien Amado.
Descansa –
Yo Soy tu precioso Amor
derramándose sobre el mundo.

Soy Mujer.

Xxx  Zzz

One thought on “Se amado, mi Bien-Amado

  1. Pilar Díaz Forero

    Siento ese amor dentro de mi, en mi corazón, lo entrego a cada persona con la que me cruzo todos los días, y al hacerlo amo a Cristo, amo al Ser me amo yo misma, siento que estoy unida al pasado pero no al mío en este cuerpo, sino al de todos, soy una con Dios y con todos, en realidad todos somos el mismo, somos Uno.

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