Momento para los misterios femeninos

ES EL MOMENTO PARA LOS MISTERIOS FEMENINOS

ODILON REDON, BIRTH OF VENUS

ODILON REDON, BIRTH OF VENUS

El camino espiritual del ser humano es un proceso de pasos progresivos llamados iniciaciones.  Es el mismo pasaje por la oscuridad y la luz para todos.

Hemos pasado por ciclos de evolución, algunos se caracterizan por la profundidad y la perspectiva de la no-forma de los valores femeninos, otros por la perspectiva constructora y conquistadora de los atributos masculinos.  Lo que tenemos hoy nos llega con un filtro de un sistema masculino que está rápidamente llegando a su fin, aunque no tenemos parámetros para concebir lo que sería el ápice de lo genuinamente femenino en gobierno y administración.  Los registros e impresiones de la senda femenina se borraron con los estragos del tiempo y por la transformación física de la propia tierra.  Sólo en afinidad profunda podría la mujer de hoy intuir esas posibilidades que, en vez de mimetizar el modelo masculino, la alteran radicalmente a ella, su concepto de si misma, la sociedad y el mundo.

En nuestro ciclo y hasta recientemente, el poder del género masculino como dominio y reino sobre mundos se ha exaltado de la misma manera que el Sol rige sobre la Tierra.  No tomamos en consideración el estilo, la frecuencia los ritmos y las diferentes habilidades de las mujeres quienes, podríamos decir, se iniciaban ellas mismas a solas o en grupos aislados para servir de apoyo al sistema masculino y como sacerdotisas en templos.  No se hablaba del proceso de la sacerdotisa por la sencilla razón que las mujeres como seres eran invisibles para los hombres, sirviendo de vehículos sea para propósitos ocultos iniciáticos, o para la propagación de la especie.

El momento presente desvela un camino material y espiritual en el mundo cotidiano que es muy diferente.  Las etapas permanecen las mismas, pero el panorama, la energía y el perfume que se emana es otro.  Hemos entrado en un gran ciclo femenino que durará muchos milenios.  Antes, una mujer aprendía sobre su propia naturaleza en templos con sus mayores, manteniendo la tradición de una Isis “velada”, en tanto hoy esos velos han caído y la Shekinah (el aspecto femenino del kundalini) despierta en todos sus aspectos.

Vivimos un tiempo de misterio femenino y confusión superficial, tan complejo como la mujer misma.  Es porque el desarrollo en las mujeres nunca es lógico o formal; consiste en el domino de lo incognoscible, del Caos Primordial.  Una mujer es física y psíquicamente estructurada para convertirse en un adepto en el manejo del flujo y reflujo de la creación en una armonía que solo ella comprende.

Hoy, el papel de la mujer está siendo redefinido.  Cada mujer ES Isis e incorpora sus misterios.  La mujer se encuentra hoy en un proceso de desvelar sus poderes como señora de la noche, del firmamento, del vacío sobre el cual todo surge.  Además, ella está elevándose hacia el dominio de los atributos solares.

Muchas mujeres siguen atrapadas en el empuje agresivo que caracteriza el “éxito” hoy, pero otras están despertando a un llamado mayor.  Lo femenino añora construir un puente cohesivo entre la vida social y la vida interior, entre lo aparente y aquello que está brotando desde su interior.  Estamos todas conscientes de que la Vida ES el camino y que, a pesar de las restricciones impuestas sobre mujeres en el ciclo actual, somos la energía impulsora y las iniciadoras.  Esto crea un estado de incomprensión y ansiedad.  Aún no sabemos como incorporarlo en nuestras vidas.

Reconocemos nuestra espiritualidad.  Estamos cansadas de la fuerza bruta y de la lucha con factores en el mundo externo.  El llamado desde nuestra profundidad interior comienza con una especie de urgencia que se asoma en nuestra vida.  Pronto se convierte en una fuerza definida, una atracción hacía lo imposible, lo ilógico y lo difícil.  Nada es suficiente.  Desorganiza nuestra vida diaria.  Nos volvemos exigentes y no podemos tolerar más ser un reflejo de otro, o seguir patrones establecidos.  Literalmente sentimos la profusión de técnicas y procesos que copilan nuestras obligaciones como un corsé que ya no estamos dispuestas a llevar.

En el camino de nuestros misterios femeninos, descubrimos la importante distinción entre nuestros compromisos hacia otros y el compromiso mayor al Yo; una realidad que trasciende nuestros sueños personales y las metas mundanas y habla de posibilidades ocultas y vastas.  Una presión nos impulsa hacia delante, una especie de insatisfacción combinada con una certeza desafiante interior que nos dice que la vida ofrece más.  La auto-observación se vuelve natural, junto con la comprensión y un sentido de la neutralidad genuina.  Es el tipo de Justicia que prevalecía en aquellos ciclos femeninos que no recordamos plenamente.  La Ley de Maat, una diosa femenina cuyo mero nombre transmitía verdad, justicia, equilibrio y orden.

Nace la discriminación; la habilidad para distinguir la verdad de lo falso, la realidad de la apariencia.  Como mujeres crecemos en discernimiento y en un vinculo mayor con la voz que clama desde nuestro interior.  Surgen los desafíos.  Caminamos la cuerda floja para descubrir, de repente, el equilibrio entre el pensar y el sentir.  Desarrollamos Conciencia y la distinguimos de las miles de leyes, obligaciones, juicios, prejuicios e instrucciones que nos han sido pasadas como ley.  Aprendemos dolorosamente a manejar nuestras emociones sin destruirlas, a aunar esa fuerza como poder.  Las relaciones nos obligan a hacer nuestro camino desde la obligación al atrevimiento, el desafío, hasta finalmente la creación.  Nos recreamos.  Ya no hay marcha atrás.

Muchas mujeres no siguen la senda de su propio misterio, ni mucho menos el dominio.  Carecen el conocimiento, la iniciativa y el apoyo inteligente correcto y la comprensión que les guíe.  En vez de que sus limitaciones sean vistas bajo el lente del aprendizaje, se convierten en un peso bajo el cual ella se hunde más y más profundamente en el olvido y el automatismo.  Mientras que cada obstáculo e impedimento convierte a la mujer consciente en un ser cada vez más flexible, la prepara y la fortalece, para muchas mujeres tiene el efecto inverso.

En las escuelas de misterios del pasado como del presente, nunca se trata de lo que hacemos o lo que alcancemos.  Para una mujer se trata de la comprensión de lo ilógico que incorporamos; se trata de la administración del yo y de los mundos que nosotras, como mujeres, contenemos.  Como maestra de lo que no tiene forma, la mujer llega a descubrir las leyes de la naturaleza y de lo humano, intuitivamente.  Al final, recibimos la revelación de La Ley – la que cohesiona todo: lo que algunas de nosotras llamamos Amor y otros Verdad.

Las mujer deberá descubrir el tremendo poder que contiene, una cualidad y fuerza de creación que solo ella posee en alianza con la inteligencia superior alcanzada en los mundos internos y las dimensiones múltiples.  El mundo físico es la punta del “iceberg”.  Se escucha un llamado a la intimidad y verdadera feminidad.

Existen pocas mujeres iniciadoras hoy que puedan conducir a las mujeres de un nivel a otro, que puedan llevarlas en una jornada por el tiempo hacia cada vez más aspectos de si misma.  Hay pocas que enseñen a la mujer sobre ella misma, la manera como su mente funciona, la forma en que sus emociones son inteligencia, la manera como su cuerpo espeja la Naturaleza: sus ritmos, su compasión y su ira.  Las prácticas xamánicas, el misticismo, la percepción psíquica y del bajo astral ya no son apropiados; tampoco lo son los caminos del guerrero.

Las relaciones de pareja adquieren una nueva luz.  La relación de una mujer con un hombre nunca fue para auto satisfacción sino para un despertar interior y un compañerismo en total igualdad y diferencia.  En algún momento del cambio de ciclos perdimos esa llave.  Ahora es el momento para retomarla en escuelas de misterios femeninos que volverán a despertar las facultades superiores de las mujeres y, como Ariadne, conducirnos por el laberinto de la femineidad.

Hoy la mujer añora ser y expresar el infinito que ella ES, resurgiendo desde su profundidad primeva y donando su sabiduría única, la que abre caminos, la que inspira, la que recrea las texturas del mundo.  Ella que es el magnetismo de la luna ahora llega a su plenitud solar majestuosamente.

Zulma Reyo

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4 thoughts on “Momento para los misterios femeninos

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