El programa

EL PROGRAMA I:  Mentalidad Global8416260119_dd24ba3042_z

El Programa es un filtro planetario que condiciona el comportamiento de una era. 

Hace mucho tiempo, la humanidad perdió noción del conocimiento precioso de que el ser humano es libre y ya está equipado con conexiones que le permiten reconocer, vincular y reinar sobre la realidad interna y externa.  Como modelo humano, estamos diseñados para construir nuestro mundo de manera autónoma, individual y plenamente consciente.  Poseemos el equipo pero aún no sabemos como acceder a la estructura que nos permitirá reconocer que, lejos de ser ovejas ignorantes, somos creadores.

Hoy, cuando la humanidad ha evolucionado al punto de la auto destrucción, se asoma una sensación quisquillosa y persistente; sentimos que en algún lugar de nuestro interior se encuentra una llave hacia la libertad y creatividad que añoramos. Percibimos una barrera invisible que no nos permite descubrir o aún indagar más profundamente y no sabemos como atravesarla.

Un programa social riguroso y extremadamente sutil, que comenzó como medida para cuidar y asegurar el bien común y su continuidad, se ha convertido en una poderosa barrera de creación humana arraigada sólidamente en la textura de nuestra vida.  No se dirige a alguien en particular si no más bien a la “idea” del grupo y el manejo conveniente de las masas, no los individuos.  Aniquila todo lo que amenaza su cohesión.  Por esta razón sofoca todo impulso individual espontáneo, desde el instinto al intelecto, desde la sensación física a la concienciación de fuerzas interiores.  Destruye la percepción auténtica, la inteligencia y la sensibilidad emocional que no se sometan a su control.

Cada ciclo de la evolución humana desarrolla un programa que delinea los parámetros del propósito evolutivo.  El nuestro en particular ha sido un ciclo masculino, estructurado para formar, sostener, conquistar, expandir y gobernar.  El programa moldea la fuerza física y espiritual usando el denominador común más bajo: la fuerza física aparente o implícita que envuelve cuerpo, mente y emociones.  Nuestro ciclo instiga y se alimenta del miedo, enfocándose exclusivamente en una forma u otra del instinto de supervivencia.

Nuestro Programa es sencillo.  Mantiene un polarización concreta, uno u otro, blanco o negro, bueno o malo.  La contención del instinto y la intuición al servicio del materialismo se consigue mediante el pensamiento encapsulado en una serie de creencias básicas.  Formuladas durante miles de años y extendiéndose hacia todas las expresiones de vida, estas son las creencias centrales que guían al individuo:

º  Solo(a), soy ignorante, vulnerable e impotente.
º  Organizaciones dictan, determinan y controlan la realidad.
º  Dentro de nuestra estructura jerárquica, el poder personal y el mérito son el resultado del esfuerzo y la manipulación.

Si rascamos la superficie de gran parte del pensamiento “innovador”, descubrimos que éste adhiere a la misma fórmula con un envoltorio diferente.  Alguien siempre es guiado y alguien siempre guía.  Es especialmente así en el mundo comercial pero también prevalece en la calidad de nuestros afectos.  La vida se restringe a lo que vemos y tocamos y a lo que puede ser pesado y medido.  La sabiduría es invariablemente una repetición del pasado.  Con este razonamiento delirante, tener éxito de alguna manera implica ser mejor que otra persona y la meta siempre es “ganar”.

La dominación mental impera en dos niveles. La primera se dirige a la concepción de la vida, el mundo y el propósito humano; la segunda cubre la naturaleza sensible del ser humano.  Se le otorga el mayor valor a lo tangible y sostenible y por consecuencia a lo práctico, eficiente, expediente, a la continuidad y a la conveniencia.  En vez de la auto-integración, el individuo ansia reconocimiento público.

La aspiración del alma se ha mantenido como algo separado. Sugiere una evasión diferente, misteriosa y algo fantasiosa de la norma dictada.  En vez de abrazar la no-forma que representa, la dinámica que sostiene todo en su lugar en nuestro mundo, se convierte en un sustituto a nuestra inteligencia.  Esta mecánica moldea eficientemente la opinión pública, la emoción y la actividad.  Empapa nuestra literatura, nuestra música, nuestro arte y se transmite de generación en generación como patrones profundamente resonantes.  Con diferente colorido, afecta a todos en todas partes.  Está tan bien acoplado en la agenda humana que aparece auto-generado y es espontáneamente auto-impuesto.  No lo vemos, no nos damos cuenta pero nos atrapa en sus moldes.  No podemos evitarlo.

La sensibilidad emotiva se somete a las leyes de la materia.  Como individuos, nos definimos por lo que otros dicen que somos y los leemos de la misma forma.  Las sensibilidades se vuelven “cosas”; la plenitud de la experiencia existencial se apaga bajo la condena implícita. El sentido de “cualidad”, tan característico de la vida interior y de la realidad pierde significado.  En lugar de auto-realización, el valor personal refleja el consenso social.theseus-ariadne-LDS

El papel del género es fundamental para el Programa.  Exhibe el estándar polarizado mencionado previamente.  Se considera al masculino como positivo y al femenino como negativo.  Dios mismo es el poder último masculino, destinado a una actividad eterna.  El Programa declara que las niñas son color de rosa y los niños azul celeste.  El Programa dice que las mujeres son yin y los hombres son yang.  Y el Programa sugiere que los hombres y las mujeres se necesitan el uno al otro.  De alguna manera esta “necesidad” es confusa y contradictoria.  Los hombres y las mujeres no se necesitan de la misma manera.  Mientras la omnipotencia de los hombres depende de las mujeres, el Programa no reconoce la naturaleza distinta e indefinible de las mismas.

Una mujer es indispensable al Programa pero nunca encaja del todo porque su estructura está diseñada para la sensibilidad y la fluidez.  Sea ésta de la clase social alta, baja o media, de izquierda o de derecha, es difícil traducir el poder de sus fuerzas y propósitos a la versión estándar. Vetada por ser irracional, impráctica, inconveniente, incómoda, inestable e impredecible, una mujer aprende el arte de la simulación hasta que se doblega lo suficiente para encajar dentro del Programa.  Ella se invalida a si misma y su sensibilidad retrocede bajo la superficie, donde se deforma o se pierde totalmente.

En este ciclo que está acabando, no ha sido posible que la mujer desenrede la madeja de su dinámica enigmática, sobre la cual todo lo que es material y tangible se desvela, esa fuerza que es tan necesaria para la sustentación del Programa mismo.  Las reglas no han permitido la transmisión de la profundidad que representa la mujer.  Sin embargo, la entrada persistente de esta mayor sensibilidad que no se define por necesidad o poder de un género sobre otro, de un ser humano sobre otro, va en aumento.

Hoy, la mujer puede acceder y revelar la dinámica escondida de la vida, de la cual ella es guardiana.  En el vacío que ella representa, trae la experiencia de lo nuevo e imprevisto, correspondiendo al ciclo femenino que comienza.  Asoma un Programa que no se define por divisiones o etiquetas.

En una realidad femenina que abraza parámetros de forma y no-forma, podemos reformular programas que cumplen las necesidades de la materia mientras fluyen desde la sensibilidad y el sentir.  Es entonces cuando el intelecto responde a la inteligencia y la inteligencia puede servir a la conciencia.

Es imposible prever las normas del ciclo femenino venidero.  Lo único que sabemos ahora mismo es que tenemos que liberarnos y escuchar esa sensación quisquillosa pequeñita que nos dice que Sabemos.

 

Publicado originalmente 25 marzo 2013.

 

 

3 thoughts on “El programa

  1. Femenino en Manifestación

    “Es imposible prever las normas del ciclo femenino venidero…” y lo que me sale es “¿y qué?” 😉 No importa no tener eso claro todavía… Quizás nunca más haya “normas” como las que hemos conocido hasta ahora… Quizás sólo importe escuchar y confiar en esas sensaciones quisquillosas… Quizás “todo” nos está llevando a entregarnos a esa certeza interior de una vez por todas…

  2. Max Zorin

    “Dios mismo es el poder último masculino.” Pero eso lo dice usted ¿no? Por otra parte, desea cambiar un ciclo por otro… ¿no será mejor vivir sin ciclos? ¿como ha habido uno uno masculino ahora tiene que haber uno femenino? no sé, parece que noto un tono de revancha. La libertad y el verdadero despertar de los programas no se hacen saliendo de un ciclo e imponiendo otro, porque ya habla usted de normas, eso sí, no sabe cuales serán.

    1. theinnerwoman

      Querido Max, El concepto de “Dios” está mucho más allá de nuestras disposiciones. No me refiero a él. Del mismo modo podemos estar ignorante de los ciclos, o sea vivir “sin ciclo”, pero eso no quiere decir que no exista un campo de energías que nos afectan constantemente. Lo de “femenino” o “masculino” son etiquetas que de modo general también influye sobre género. Si te fijas no se trata de competición alguna. Cada uno es único, especial, tiene su función y su momento.
      En dos semanas publico un articulo que te dará más información sobre lo que yo llamo el “Ciclo Femenino”. ¡No se trata de feminismo alguno! Tampoco se trata de imposición, si no de las mismas fuerzas que traen el invierno o el verano, pasando por las estaciones de otoño y primavera. Son fuerzas mayores. lo que yo trato de hacer es explicarlas para los que quieran saber sobre las múltiples influencias que se ejercen sobre nosotros todo el tiempo causando cambios y estados de ser en contínuo flujo y reflujo. xxx ZR

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