EL PERPETUO DRAMA: ADAN, EVA Y EL FRUTO PROHIBIDO – parte I

EL PERPETUO DRAMA:

ADAN, EVA Y EL FRUTO PROHIBIDO

una serie en tres partes

Ya sea verdadera, simbólica, literal o completamente falsa, la historia de Adán y Eva nos deja a los hombres y mujeres de diferentes razas y credos, un legado misteriosamente similar para representar un drama idéntico de creciente importancia.

El escenario

El poder detrás del cuento reside en manos de un potentado ambiguo y asexuado, con derecho sobre la vida y la muerte. Su actitud se asemeja a la de un dueño de esclavos que controla sus criaturas. No hay necesidad de moralidad o conciencia; no hay precedentes o modelos a seguir, solo una regla: obediencia absoluta. Nada existe fuera de esto. Cuando el tedio de la infinita falta de actividad mental se quiebra por un ejercicio de iniciativa personal, las criaturas y todos los que están conectados a ellos están condenados a soportar una saga de infortunio, sufrimiento y dolor. La trama está preparada para un juego de polaridades que definirán el mundo material.

Acto I

Como actor principal, Adán es un hombre débil, llevado por las narices de su mujer. Eva, que vive en un cuentos de hadas, es la actriz secundaria que lo controla detrás de las bambalinas, aunque es incapaz de hacer nada por su cuenta sin su aprobación y colaboración. La serpiente atrae su atención y ella le entrega la manzana a un plácido y sedentario consorte. Un acto de desobediencia mortal.

En un extraño giro de la fortuna, a Eva se hace responsable mientras Adán es exonerado. En adelante, los hombres son llamados a liderar y las mujeres deben seguir y servir. Se ignora la debilidad obvia de los hombres y se les reprocha a las mujeres por su curiosidad y liderazgo.

Si Adán y Eva hubiesen sido conscientes de sí mismos y verdaderamente felices en primer lugar, como se afirma en el Principio inferido, no habría habido necesidad de una serpiente o culpable. Es aquí, ahora, donde se entiende el verdadero propósito de ese mandato original. El conocimiento es la fruta prohibida y el libre albedrío su semilla. Los términos “prohibido” y “traspasar” adquieren la fuerza de un mandato, de aquí en adelante dual y conflictivo. Es el comienzo del bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, el día y la noche, la vida y la muerte.

Acto II

Para los descendientes subordinados que se embarcan en un viaje de prueba y error, solo hay confusión e incertidumbre. Su único modelo a seguir es la autoridad que los juzgó culpables, un patrón que a partir de ese momento se replantea en sus relaciones mutuas. Más allá de esto, persiste una nebulosa inocencia donde el arrepentimiento y la indignidad a menudo ceden ante el deseo de volver a la esclavitud (vista como “seguridad”) en un jardín de satisfacciones inmediatas.

Profundamente incrustado en la psique, predomina el legado de desvalorización y culpabilidad. Exteriormente hay miedo, dolor, rechazo, peligro perenne y muerte inminente.

Dos expresiones se manifiestan constantemente. En la superficie, la imperiosa necesidad de supervivencia. Del abismo de la memoria surgen impulsos de activación que desarrollan facultades y talentos más allá de la mera supervivencia: brota de la semilla de la fruta prohibida. El éxodo dota a los emigrados de una creciente sensación de alerta, sincronicidad con la naturaleza y entre sí, y de la intuición espontánea, antenas que les permiten descubrir el bien del mal y guiarlos. Los pensamientos paranoicos junto con las advertencias esperanzadoras se combinan en una posibilidad de auto-realización donde el futuro se destaca como el legado redimido de los progenitores de la humanidad más allá del refugio seguro del Paraíso.

Acto III

Después de muchas versiones del Acto II, hombres y mujeres se encuentran en una jungla cubierta de maleza donde monstruos más sutiles y complejos aún planean devorarlos y aniquilarlos, todas las consecuencias de aquel acto inicial de autoafirmación.

Pero no todo está perdido. En la búsqueda por la Tierra Prometida, se desvelan otras perspectivas, se revelan otros bienes, y cada género cosecha un aspecto interno de sí mismo. Es el ingrediente que impulsa el desarrollo del Acto III donde se infiere como inminentemente posible un mundo nuevo, rompiendo el patrón establecido en ese pasado relegado.

Podemos ser muy diferentes en la superficie, conscientes, inconscientes, sobre imaginativos y directos, o extremadamente introvertidos; sin embargo, la humanidad comparte el mismo reservorio subliminal de memorias que Adán y Eva, cada uno en nuestra propia nomenclatura única de características de género y cultura.

El Nuevo Hombre interior

¿Qué conciencia surge después de las muchas pruebas y tribulaciones de ejercer responsabilidad, mando, control de la propiedad, y la aplicación de estrategias de ataque y defensa … con recursos de poder e ilusión ilimitados? Los rasgos considerados negativos, débiles, impropios y vulnerables en los hombres son, en realidad, regalos de Adán. Los rasgos que se destacan sin mucho comentario, como la moderación, la consideración, el respeto por el género femenino y la colaboración, resultan ser características constructivas positivas. Interiores. La sensibilidad inteligente es la facultad de resonancia emocional que define la profundidad de la sensación masculina, entretejida en las fibras de un intelecto destilado y probado, entrenado para el orden y la precisión.

La Nueva Mujer interior

¿Qué conciencia emerge después de las muchas pruebas y tribulaciones de obediencia, servidumbre, inseguridad, impotencia, confusión y dependencia … con recursos emocionales interminables de manipulación? Los rasgos considerados monstruosos o intolerables en las mujeres son, en verdad, obsequios de la madre Eva. La curiosidad y el liderazgo, la aventura y la obstinación, considerados negativos, son virtudes heredadas. Interiores. La inteligencia sensible es la facultad que guía a la mujer “interior”. Su marca de sensibilidad emocional está coloreada con las mejores cualidades de una mente holística sutil, flexible e incisiva.

Fin de la Parte I

 

(Parte II – La experiencia del legado de Eva y el fruto prohibido por una mujer)

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