El ojo del huracán

EL OJO DEL HURACÁNriding-out-a-hurricane

Mallorca, frente al mar.

Un viento feroz silba a través de las ranuras de las ventanas y puertas.
Fuera, las barcas ondulan, se inclinan y se hunden
bajo oleajes sinuosos azul grisáceos.
El viento barre todo en su camino,
desviando, elevando, rozando sobre corrientes invisibles.
Hay violencia y contención en el poder que ahora presencio.
Quietud y también anhelo se elevan
en búsqueda de respuestas mudas a preguntas imposibles.
Surgen susurros indescifrables
como suspiros en el silencio entremedio.
Los sonidos, los olores, las formas, sensaciones y sentimientos
recuerdan la niñez y ciclones veraniegos caribeños.
Es extraño como el tiempo se detiene en el ojo del huracán.

Sé sin saber,
todo es lo mismo.
Impermanente y permanente.
Todo coincide:
interno-externo, verano-invierno, pasado-presente, este-oeste.
Memorias y posibilidades brotan
al recordar juramentos asumidos y promesas incumplidas,
anhelos de juventud y reconocimientos de la madurez,
la irrelevancia del deseo,
y la voracidad del alma aspirando por sí misma.
No son los rostros de las personas o la sombra de los eventos
sino los sentimientos que los impulsaron que permanecen,
como las crestas espumosas de las olas ante mí,
siempre las mismas
y cambiantes.

Un voto sugiere esperanza y continuidad, aspiración e ideales.
Bordado con palabras, en su núcleo se trata sólo de nosotros.
Apenas creemos que se trata de las personas y de las situaciones;
el casamiento, la amistad, las lealtades que abren un camino de vida
que se obstina en desafiar las circunstancias.
En tiempos de divorcio y simulación,
¿cuanto vinculan las promesas que hacemos?
¿Podrán los juramentos ser deshechos por el viento
y barridos por las mareas?
¿Podemos quebrar lo que nunca fue atado?
¿Juramos fidelidad por conveniencia,
lujuria, posición, aprobación, soledad, curiosidad,
o por la sospecha de algo que llamamos “amor”
pero que apenas comprendemos?
¿Prometemos servicio y lealtad a un Ideal,
o nos rendimos a las presiones para pertenecer?

La premonición de la perfección despierta el corazón y revela sueños,
pero la realidad construye edificios destinados a desmoronarse.
El compromiso que subyace al juramento no tiene que ver con el tiempo
sino con la trascendencia y la eternidad.
Requiere fe
y ésta pertenece al corazón, no-racional y eterna,
como la esencia de las olas que cabalgan el mundo interior.
La verdad reside en sentimientos vivos que se alzan y caen
para elevarse de nuevo sin objeto o condición.
El amor vive dentro en la profundidad y navega en espirales;
oscilaciones infinitas resuenan en el tiempo como por accidente.
Su abismo interior permanece imperturbable
como el corazón de los mares, de la ira de los vientos.

 

Rough_Seas_4_by_TudorxRose

One thought on “El ojo del huracán

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