EL GIRO RADICAL

EL GIRO RADICAL (texto original del 2011) 

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PODER

Asociamos el poder automáticamente al control físico, sea directo o insinuado.  Parece natural que los hombres lo ejerzan en el mundo externo, y que las mujeres lo hagamos en el ámbito interno.  El hecho de que esta división ha existido tanto tiempo como podemos recordar, reflejando la naturaleza y la estructura energética de los géneros, no quiere decir que las mujeres y los hombres no estén igualmente equipados para todas las modalidades de poder.  Aún así, las formas físicas y mentales han dominado nuestro mundo hasta ahora, y por una razón.  La mujeres no estábamos equipadas para manejarlo en la manera y extensión en que está siendo ejercido hoy.

Parecería que necesitamos una cierta estabilidad y seguridad antes de que una forma más sutil de poder pueda prevalecer.  La mujer es reconocida en su poder como sacerdotisa, como madre de la raza y anciana sabia.  Su influencia predomina en estos ámbitos, aunque en el fondo, permitido o vetado por la sociedad actual. 

Si buscamos mujeres notables en la antigüedad, nos damos cuenta de que “ser notable” está invariablemente relacionado a una actividad que pueda ser presenciada y confirmada.  En otras palabras, sujeta a los mismos parámetros que usan los hombres, es decir atributos físicos y mentales.  La importancia se le da a lo que ella “hace”; raramente expresa lo que ella “es”.  

La grandeza y el poder de la mujer como resultado de su naturaleza, influencia, y habilidad de impactar la creación no puede ser evaluada físicamente.  El mundo interior de la mujer es un misterio, inclusive para ella misma; su poder es ilimitado, incontrolable e impredecible. 

 

LOS MUNDOS INTERIORESmedia_41148_en

Siempre ha habido desequilibrio entre el mundo interior de un individuo y la manifestación externa.  Pocos, aparte de las mujeres, saben cuan estrechamente están vinculados. 

Pero hay mundos internos y mundos internos.

Existe un mundo interior compartido por ambos géneros.  Esta versión tiene que ver con la habilidad de sentir.  Equivale a las emociones y al sentimiento, la materia de símbolos, y sicología.  Es el almacén de la emoción que relaciona las experiencias entre ellas, cada una enalteciendo o reduciendo la imagen del yo, y compitiendo en orden de intensidad.

No podemos decir simplemente que los hombres no sienten, que no tienen emociones.  Su mundo interior, como nuestro mundo subjetivo, es idéntico.  Sin embargo, es la cualidad del sentir y de las emociones que es diferente en las mujeres.  Es la naturaleza del mundo interior en sí que varía, y no las emociones que nadan en sus aguas.

Existe otra dimensión del mundo interior sensible que no es emocional ni abstracta.  Tiene que ver con la extensión y cualidad de la sensibilidad, como radar, que la mujer posee por virtud de su género.  Lo que hace las emociones de las mujeres tan poderosas no es la capacidad emocional en sí, más bien lo que las mantiene unidas.  Es algo innato e intrínseco a la mujer, necesario para los procesos orgánicos e instintivos que incorpora, otorgándole liberalmente la habilidad para gestar, cuidar, y guiar la humanidad.

El mundo interior de la mujer ofrece una especie de realidad paralela que no es una réplica del mundo común.  Es un reino de simultaneidad y de movimiento, en donde todas las impresiones tienen igual valor.  Este mundo interior ha sido el mismo en la antigüedad como en el mundo moderno.  Está conectado a los sentidos sutiles y sobrepasa la categorización intelectual.  Es conocimiento y alerta premonitorios.  Es un ordenador complejo de impresiones revelando hechos reales y posibilidades que trascienden las nociones del tiempo y de la congruencia.

El mundo interior de las mujeres permaneció latente, secreto, e inexplicable en lo que concierne al mundo externo, por falta de una habilidad intelectual que lo integrase.  Hoy, cuando las mujeres han adquirido la habilidad para manejar conceptos y abstracciones, de alcanzar altos niveles de eminencia y liderato en el mundo, de seguir estudios superiores en cada vez  mayores números dentro de diferentes culturas, las justificativas de dominación y poder ya no valen. 

      LA REALIDAD ACTUAL Y LA NECESIDAD

images-2 El mundo interior de las mujeres contiene los mismos mecanismos psicológicos e intuitivos que los hombres, pero con una capacidad dimensional adicional que corresponde a su naturaleza interior.  En la antigüedad solo mujeres selectas y muy privilegiadas tenían antes acceso, entendimiento y manejo de facultades del potencial femenino. Hoy esto está disponible para cualquier mujer que se tome el tiempo y el esfuerzo de observar, percibir, sentir, descodificar y aplicarse.

La mujer interior es aquella que se adueña de su verdadero mundo interior, y es realmente formidable.  Ya no es la intensa pero contenida fuerza pasiva de ayer.  Tampoco es el espécimen histérico e irracional que el hombre así cataloga, ni el modelo idealizado imposible de la fantasía poética masculina. Ella ha alcanzado una posición que nunca antes ha tenido.  Esto sugiere que su poder es igual o aún mayor que el de los hombres.

 

EL TEMA DE LA IGUALDAD

Los géneros surgieron en un modelo mundial tridimensional para ofrecer dos maneras paralelas de evolucionar, explorar, y vivir la vida.  Su propósito es el refinamiento y la excelencia progresiva en el manejo del poder de un cierto tipo, como la creación y la construcción de la realidad.

La experiencia propiamente está sujeta a lo imperativo físico en un mundo en desarrollo.  La images-3prioridad del orden y de la forma colocó las mujeres con los niños, la casa, y el cuidado, y puso a los hombres en posiciones de liderato y defensa.  Separación pero no igualdad.

De manera muy real pero invisible, y a pesar de todas las afirmaciones de lo contrario, esta desigualdad continua.  Muchas mujeres, aún comprendiendo de que se trata, no viven aún su verdad en su relación con los hombres y su mundo.  Continúan a ceder, a ser regidas por el miedo y la conveniencia, por conmiseración, por comodidad, y por una necesidad de parámetros externos, todo ello llamado amor, paciencia, y cuidado cariñoso.  Las emociones del mundo interior dominan las facultades internas de percepción con las cuales ella ha sido investida.  El mundo real interior permanece fuera de su alcance, hasta que ella se permita la sabiduría de su sensibilidad, y rompa las fronteras de la programación social.

Ahora la posibilidad de la igualdad real existe y no son los hombres los que nos retienen.

Por primera vez en este ciclo de la historia de la humanidad los géneros están siendo orientados a desarrollar caminos simultáneos y separados, cada uno entero en sí mismo.  Esto está causando un revuelo tremendo en todos los aspectos de la sociedad, y por supuesto en las relaciones.  Ni un género ni otro está muy dispuestos a aceptarlo porque conlleva una resistencia difícil si no ardua contra la programación, y una valentía para expresar atributos interiores de alma y de género.  Un giro radical.

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