Dimensiones de Conciencia – Parte II

 

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DIMENSIÓNES HOLÍSTICAS:  DINÁMICA DE LA VERDAD 

Lo más importante a considerar por un buscador de la Verdad es la manera en que ella o él resuena con el mundo.  En otras palabras la calidad que emitimos como consecuencia de nuestros intereses.  Este próximo nivel de dimensiones exige dejar de lado las preocupaciones personales, lo que abre el camino para la sabiduría.

Estamos creados para “saber”.  

Si quisiéramos, podríamos sintonizarnos con el flujo sanguíneo y saber cuando algo no está bien.  Igualmente podríamos comprender una perspectiva totalmente diferente de la que mantenemos habitualmente.  Podríamos viajar en el tiempo o leer impresiones de la remota antigüedad sin ayuda tecnológica o razonamiento científico.  Podríamos hacer todas estas cosas y traer información que no esté teñida de la mente calculadora y negociadora de las dimensiones inferiores.  El hecho de que en gran medida no sabemos lo que podríamos saber refleja la tozudez con que nos aferramos a la importancia personal.

Igual que en las dimensiones humanas básicas aprendimos a manejar el detalle física y mentalmente, a proyectar ideas y darle colorido a nuestras creaciones con matices cargados de emociones, ahora usando las facultades mentales superiores podemos atraer, intuir, inferir, inducir y conectar por medio del espacio y del tiempo con toda la vida.

La Conciencia en esta segunda etapa de dimensiones empieza a nivel holístico perceptual y se extiende a la experiencia conceptual de pura dinámica.  Cubre de la séptima a la novena dimensión de Conciencia, empleando la inteligencia sensible del corazón como Mente Superior. (véase “Conócete IV, Mente” + “Conócete V, Conciencia”)  Su extensión es más fina que cualquiera concebida por medios intelectuales, académicos, o por los reflejos emotivos de los mundos psíquicos o astrales.

Infelizmente, no existen suficientes personas formadas para comprender la realidad multi-nivelada que habitamos, sin distorsionarla con creencia y superstición.  Destellos ocasionales de intuición son casi siempre deseos fantasiosos o miedos proyectados fuera de contacto real con el campo vibrante de la Realidad.  Para acceder correctamente a la naturaleza dinámica de la Creación, tenemos que abandonar los principios cartesianos limitantes que dictan que la realidad se circunscribe a lo físico, táctil, o a lo que vemos y sentimos directamente.  Igualmente, tenemos que librarnos de la esperanza de que nos protegerá, si nos portamos bien, un papá barbudo en el cielo, quién como comandante en jefe de una hueste de bienhechores alados invisibles aparta el mal.  Lo que se necesita es la auto-confianza nacida de la experiencia y una postura integrada.

A partir de este punto, la percepción se nubla fácilmente con las sombras del mundo fenomenológico inferior.  Sólo una mente discriminante podrá distinguir la verdad de la imitación.  Esta segunda franja de dimensiones requiere la habilidad de discernir.  Empieza cuando confiamos plenamente en nosotros mismos, no por lo que podemos hacer o representar, si no por “lo que somos”: una Presencia interior.  El camino de las formas de percepción superiores se transita en solitario, con integridad, disciplina y el tipo de pureza que viene de la devoción por la Verdad.

La séptima dimensión se popularizó con el auge de la nueva era.  Es el campo de los arquetipos jungianos y de la perspectiva histórica, el asiento de la neutralidad holística y de la humanidad.  En vez de surgir del exceso emocional, el sentimiento que colorea este nivel responde a la clara intuición de que la Perfección, la Justicia y el Plan Divino de hecho existen y que formamos una parte integral de ello.

En esta fase, el místico y el científico se encuentran en sus habilidades respectivas de concentrarse en un fin.  Por amor al ideal, ellos saben lo que es perseverar a través de un campo común de obstáculos todos los días.  En este nivel, la emoción elevada y la mente pura son sinónimos.

La séptima dimensión es el lugar en donde el tiempo y la distancia convergen.  Pasado, presente y futuro se abrazan como una experiencia energética de totalidad.  Es nítida la distinción entre las funciones inferiores de la mente que escanea el detalle y alcanza a la abstracción y la mente superior que ve más allá de las divisiones global y coherentemente.  La séptima, octava y novena dimensión trabajan estrechamente relacionadas, como lo hacen la cuarta, quinta y sexta dimensión en el primer nivel de concienciación en la materia.

La octava dimensión es un nexo potente de vórtices dinámicos de potencial energético.  Cuando alcanzamos a esta gama de frecuencias, sentimos el impulso que nos permitirá contactar nuevas posibilidades y configuraciones en la próxima dimensión, la novena.  Cuando queremos saber algo y no poseemos las herramientas lógicas para ello, involuntariamente evocamos las frecuencias dentro de la octava dimensión.  Su direccionalidad guiada por un propósito induce una búsqueda y nos encontramos vibrando con un poder que cubre tiempo y espacio y que no se detiene hasta que alcancemos la condición que nos precipitará una respuesta.  Es puro dinamismo y cataliza el momento del “ajá”/eureka o iluminación que define el descubrimiento y la profecía.

De cierta forma, la octava y la novena dimensión se parecen al mundo fantasioso de naves espaciales y etéreas criaturas aladas extrañas.  Prevalece el sistema, la claridad, la complejidad y el orden paralelo.  Las formas aparecen como movimiento luminoso y la experiencia de la transportación es instantánea.  Pero no es fantasía.  Las frecuencias de estas dimensiones catalizan conocimiento y precipitan revelaciones que traemos a nuestro mundo concreto.

La novena dimensión evoca el estado de ensoñación de un músico, un matemático o un científico.  Es un estado sutil de Ser que vive, respira y comprende el mundo único de notas musicales, números y fórmulas.  La dimensión emana forma y medida, comunicación y transporte armoniosamente.

En esta franja media, las imágenes, sensaciones y cualificaciones energéticas nos sirven de guías.  Para percibir la emanación en vez de la forma en estos niveles, involuntariamente usamos los “sentidos sutiles”.  Las palabras no pueden describir lo que percibimos.  La comprensión llega por medio de la analogía y una especie de asociación poética.  Estos sentidos son más finos y se funden el uno con el otro.  Aparecen por medio del cuerpo pero no forman parte de él.  Percibimos con nuestra audición y vemos por medio del olor, toque y tono.  Sentimos en colores y conocemos el sabor de lo correcto o de lo equivocado de una condición.

Esta gama es el reino natural de la mujer evolucionada y del hombre agraciado con genio intuitivo.  Es también un espectro que aunque activo de diferentes maneras en toda la humanidad, no se reconoce o valora lo suficiente, particularmente porque se le confunde con la ilusión sentimental.

Permíteme darte ejemplos del tipo de percepción holística al que hablo.  Cuando queremos comprender a una persona, un evento, una tendencia o un proceso evolutivo, una persona inteligente se conecta intuitivamente con una facultad cognitiva que ya no es dual o múltiple porque se dirige a un principio unitario más allá de la diversidad.  Estas son las frecuencias de la séptima, octava y novena dimensión.  Es el reino del diplomático y del físico cuántico.  Ellos conciben del pasado presente futuro como una unidad y nos ofrecen probabilidades.

Cuando consideramos la Paz en una justa inofensividad, estamos tratando con un concepto holístico que es anatema a la idea de la tolerancia entre partes dispares.  El primero es de la séptima dimensión; el segundo pertenece a los niveles lineales comunes del pensamiento.  Visiones de procesos de este tipo que comprenden forma y medida global, que inspiran hermandad, no brotan del cerebro si no que de la inteligencia sensible del corazón que despierta por medio de preocupaciones profundamente humanas, una mezcla de sentimiento y comprensión como Justicia.

Estas vibraciones más finas definen estados de Ser que son intensamente dinámicos.  Las mentes y cuerpos que están inmersos en juicios tridimensionales son incapaces de vibrar en resonancia con ellas; al contrario, reaccionan con odio, egoísmo y más separación.

La influencia de estas dimensiones, particularmente la séptima, es muy fuerte en este momento.  Ofrece una llave importante para la transformación y eventual transmutación de nuestro mundo.  Este tipo de inteligencia provee nuestra civilización con comprensión global que resuena con el Cristo o la Mente Superior.  Un gran número de seres humanos que ya integran el pasado con el futuro posible están posicionados aquí.

Si fuéramos a detener el movimiento del tiempo y lo viviéramos dentro de un espacio compacto, podríamos comprender lo que es la tremenda presión de la experiencia en las dimensiones superiores.  Existe una añoranza intolerable e imparable en el corazón de cada ser humano por la búsqueda de la Verdad, la Belleza, el Amor y la Armonía que se manifiestan en la gama más fina de frecuencias dimensionales como la experiencia verdaderamente espiritual.

La estudiaremos próximamente.

Image by Amareesh

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4 thoughts on “Dimensiones de Conciencia – Parte II

  1. virginia velarde

    Lindo! Me encanto a cada vez que leo. es un estudio profundo, que se impregna en la mente y se derrama como uma cascata interna .

  2. Eugenia

    Te leo, pero lo que me llegan no son las palabras… Así escrito es como “demasiado” complejo para lo sencillo que lo siento… en otro lugar que no identifico bien cuál es; ahí todo “encaja”, aunque de una manera que no puedo verbalizar… por ahora.

    Me encantó esta parte: “Es el reino del diplomático y del físico cuántico. Ellos conciben del pasado presente futuro como una unidad y nos ofrecen probabilidades.

    Cuando consideramos la Paz en una justa inofensividad, estamos tratando con un concepto holístico que es anatema a la idea de la tolerancia entre partes dispares. El primero es de la séptima dimensión; el segundo pertenece a los niveles lineales comunes del pensamiento. Visiones de procesos de este tipo que comprenden forma y medida global, que inspiran hermandad, no brotan del cerebro si no que de la inteligencia sensible del corazón que despierta por medio de preocupaciones profundamente humanas, una mezcla de sentimiento y comprensión como Justicia.”

    Me pregunto si “necesitamos” entender (con esta pequeña mente lineal) todo esto, o basta con vivir la experiencia de “saber”…

    Gracias Zulma.

    1. theinnerwoman Post author

      No, Eugenia, no hay que saber con la mente lineal como requisito para el avance de la humanidad. El saber en este sentido se reserva para los que pueden y quieren comunicarlo. El vivirlo es suficiente. El inspirarlo es suficiente. Pero si no lo decimos, si no lo sabemos conscientemente, no creamos una forma (forma-pensamiento) que perdure y pueda perpetuarse. El ser humano es a veces demasiado complaciente y olvida fácilmente. Es algo indulgente con sus emociones y comodidades. Si “todo va bien” en la superficie y en el momento, no le importa y no lo lleva adelante.

      Hay que hacer esfuerzos (algunos de nosotros) por refinar el pensamiento y crear formas que transmitan y establezcan los nuevos parámetros, que en realidad son eternos y corresponden a las dimensiones superiores. Hay que unir los mundos en una configuración racional y tangible.

      Gracias por tu pregunta y más que nada tu interés. ZR

  3. betty candia

    muy interesante,y feliz por haber encontrado el rayo de la mujer interior y en todas sus faces.ahora entiendo,todas mis experiencias,

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