de Utopia a Realidad

DE UTOPIA A REALIDAD : el mundo según una mujerSuccess Angel (1)

Lo que hasta ahora se denominaba “utopía” es, de hecho, la auténtica percepción y vivencia interior de la mujer. Ha llegado el momento en que la madurez que hemos alcanzado nos impulsa a manifestar “eso” que somos en todos los ámbitos de nuestra existencia terrenal.

Soy mujer. Albergo y vivo en mi interior un mundo que clama por ser alumbrado a nuestra cotidianeidad. Un día a día lleno de esperanza en el futuro y de niveles de conciencia cada vez mayores, donde expresamos con naturalidad el contacto humano entre las personas. Lo humano va mucho más allá de las estrictas reglas que controlan todavía nuestras relaciones. Se sobrepone a la regla y las normas en todos los ámbitos.

Veo un mundo en dónde…

La educación es el pilar esencial y así priorizamos el estudio del ser humano completo, enfocando la conexión con y dentro de la Creación y los valores éticos. Los talentos, las facultades y las aptitudes sirven a una humanización cada vez más profunda que corrige los desequilibrios creados por el poder impuesto, la superficialidad, la conveniencia y el cortoplacismo.

La medicina se desarrolla en torno a la preservación de la salud, cuidamos y mantenemos el equilibrio natural. Hemos superado el negocio de la enfermedad para asumir una responsabilidad consciente sobre nuestros cuerpos, bajo la gratuidad e igualdad para todos, como ocurre también con la educación.

El sistema de organización social y gubernamental es regido por un organismo central conformado por profesionales y legos, en cargos rotatorios e independientes de patrocinios económicos interesados, bajo un sistema electoral que hace verdaderamente soberanos a los ciudadanos. Hemos pasado de la competencia a la cooperación.

La justicia se extiende más allá de los tribunales, como valor social compartido. El ejercicio del poder y la protección de las personas y del bien común a través de la policía, el ejército y el sistema judicial colocan la Vida por encima de todo. Leyes, reglamentos, normas y procesos están escritos en un lenguaje tan sencillo que hasta los niños pueden opinar sobre ellos.

Hay un techo al lucro y al lujo desmedido, sustentado por un sentido natural de suficiencia. Todo exceso, inclusive monetario, nutre un fondo común que es gestionado para que sea el motor del cambio y la innovación permanente. Hemos trascendido el paro y la cárcel encauzando a las personas hacia el servicio a la comunidad según sus habilidades y preferencias.

La espiritualidad ha regresado a las personas y a la intimidad en que fue concebida, más allá de organizaciones religiosas, lenguajes y dogmas antaño impuestos.

En una economía circular que imita la eficiente dinámica de los sistemas naturales, el dinero dejó de ser el valor dominante para ceder el protagonismo al bien común.

Lo personal y lo profesional se funden en una experiencia de compromiso personal al servicio de la comunidad. El trabajo es un privilegio (no el medio de supervivencia) y la profesión es una expresión alegre y creativa a la que cada uno servimos por amor a la vida.

La familia humana, lo íntimo y los grupos adquieren importancia. De una hermandad ideológica se pasa a vivir la familia extendida. Superamos el aislamiento e indiferencia intelectual que pretende tolerancia y respeto, con el aprecio y reconocimiento de la diferencia. Dejamos de imponer el derecho secamente para tomar conciencia del real privilegio de la vida.

Hemos aprendido a reconocer las estructuras físicas, emocionales y mentales diferentes del hombre y de la mujer y, dentro de cada género, su estilo de vida y su originalidad. Apreciamos las características individuales desde temprana edad, reflejando el valor de la sensibilidad peculiar al género y la expresión de cada individuo, sin competencia o comparación.

Al fin brillan espontáneamente la aristocracia y refinamiento naturales, que nada tiene que ver con sangre, posición social o dinero, sino con la integridad, la armonía, la ética, la belleza, la transparencia y honestidad auténticas.

Zulma Reyo con Magdalena Segui y Eugenia Cusi

2 thoughts on “de Utopia a Realidad

  1. Femenino en Manifestación

    Reblogged this on Sintiendo nuevas soluciones… and commented:
    La utopía que muchos perciben desde fuera, es una profunda certeza que nosotrAs sentimos dentro. Para nosotras ES, y es una experiencia tan real que guía cada paso que damos. Gracias Zulma por “empujarnos” a ponerle las palabras que empiezan a materializar nuestra realidad interior también en nuestro entorno.

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