Conócete VIII – La senda

LA SENDA:  El Camino de la Luna y el Camino del Sol

“El Ángel de la Presencia levanta una mano hacia el azul del cielo.  Sumerge la otra profundamente en el mar de
las formas.  Así conecta el mundo de las formas con la vida sin forma.  Lleva el cielo a la tierra y la tierra a los cielos…
Los dos son Uno… El Verbo se manifiesta.  El trabajo termina. Se consigue la visión del Todo. El trabajo mágico se realiza.  Nuevamente los dos son Uno.  El Plan Divino se realiza.”
                                                                Alice Bailey, Tratado sobre los Siete Rayos, p.49

Desde el momento en que nacemos, nuestra trayectoria sobre la Tierra refleja de manera única el camino de la luna y del sol.  Vivimos bajo las influencias subterráneas y nebulosas de los ciclos lunares e igualmente bajo el reflejo luminoso solar que inspira al alma. Todos recorremos el camino, sea de manera invisible e inadvertida, o deliberada y conscientemente.  El primero es accidental e individual.  El segundo requiere esfuerzo y disciplina; sólo se ofrece en ciertas escuelas ocultas o en las profundidades secretas de diálogos íntimos con el ya reconocido maestro interior.  A éste le llamamos el Camino Iniciático.  El desarrollo espiritual transita por etapas sucesivas que ofrecen aprendizaje de temas complejos, abrazando tanto el camino del mundo concreto como el del mundo sutil.

images-1Los regentes de este planeta, desde sus inicios en este sistema solar, marcaron indeleblemente el caminar del ser humano en un proceso de iniciaciones progresivas.  Se imprimió en los anales de este planeta en el Egipto antiguo como la trayectoria de la tríade Isis, Osiris y Horus.  El camino lunar fue denominado los “Misterios de Isis” y el solar los “Misterios de Osiris”. Infelizmente, su significado real quedó restricto a los pocos que podían decodificarlo.  El resto de la humanidad, envuelta en los velos del misterio, no se enteró que ellos también estarían sujetos a las mismas leyes y fases de desarrollo, solo que en el mundo del día a día, pues el caminar humano es el mismo para todos.

La manera en que se desenvuelve la evolución y se manifiesta el desarrollo espiritual siempre comprende el momento y las necesidades particulares de la época y los requisitos de los ciclos grandes y menores de la galaxia.  De ahí que el trabajo de un momento histórico sea diferente de otro; que una forma de “re-ligare” (religión), sea diferente de otra que surge en una época y cultura diferentes.  Aquí nos referimos a la trayectoria en el occidente.

En nuestro ciclo y hasta muy recientemente, se resaltaba el poder masculino, el dominio y la regencia de mundos de la misma manera que el Sol rige la Tierra.  El aspirante se movía en un entorno eminentemente masculino.  Si conseguía atravesar los Misterios de Isis, o sea saltar ese abismo tan difícil para el hombre, que consistía en una variedad de experiencias de entrega, sería admitidos para formarse en los misterios mayores solares.

En aquellos tiempos no había que tomar en cuenta el estilo, las frecuencias, los ritmos y las habilidades diferentes de las mujeres que, como quién dice, se iniciaban solas o encerradas en escuelas de misterios para servir como apoyo al sistema masculino y como sacerdotisas en la sociedad.  No se hablaba del proceso de la sacerdotisa por el mero hecho de que la mujer como Ser era invisible para el hombre, sirviendo como vehículos, sea para propósito iniciático oculto, o para la propagación de la especie.

El momento de hoy nos presenta un camino material y espiritual muy diferente.  Las etapas siguen siendo las mismas pero el panorama, la energía y el perfume en que se desdoblan es otro.  Hemos entrado en un gran ciclo femenino que durará muchos milenios.

Cuando antes la mujer aprendía sobre su propia naturaleza en templos con sus mayores, manteniendo la tradición de una Isis “velada”, hoy esos velos se han caído y la Shekinah (aspecto femenino del kundalini) despierta en todos sus aspectos.  El desarrollo de la mujer nunca siguió la lógica y la forma; consiste en el dominio de lo desconocido, el Caos Primordial.  Ella es llamada a convertirse en una adepta en el manejo de los flujos y reflujos de la creación en una armonía que solo ella escucha.  Hoy la función de la mujer es otra, sea en el mundo como liderato, sea en el interior como fuerza regeneradora de la humanidad.  Ahora ella se eleva a su posición como señora de la noche, del fundamento, del vacío sobre el cual todo ocurre.

Todo ha cambiado.url-1

Estamos conscientes de que la Vida ES el camino.  Cada uno reconoce su espiritualidad cuando se cansa del esfuerzo bruto, la lucha con el mundo externo y se vuelca hacía el sentido de la vida y nuestra propia sensibilidad.  Buscando, eventualmente nos damos cuenta de que nada externo nos puede colmar.  Entramos en un proceso de concienciación.  La senda es variada y cualquier cosa que logremos genera una aspiración siempre mayor.  La propia búsqueda de satisfacción personal es parte del caminar.

Añoramos equilibrio.  Nuestro propósito real es construir un puente cohesivo entre la vida social y la vida interior.  Puede pasar mucho tiempo, pero un día los dos aspectos se funden de manera natural en uno, en el aquí-ahora, y nos situamos entre el Ser y el aparecer, entre el hacer y el Ser.  Ese es el ritmo y el destino de todo ser vivo.

Seamos mujer o hombre, escogemos un camino según la historia individual de nuestra alma y el temperamento que elegimos.  En lo que concierne al alma, no es fácil ni necesario conocer su nivel de preparación; ella se revela.  La intuimos por la intensidad de su llamada y la firmeza de nuestra respuesta.  La sinceridad del aspirante en cada género se desvela invisiblemente, en la disposición y disciplina con la cual decora su vida, en el equilibrio que muestra entre su mente y corazón, en su gesto sutil individual, en su sensibilidad y en su sentido de lo apropiado.

Hoy, más que una opción consciente o curiosidad, el camino mayor para ambos géneros se abre por si solo en su propio momento, como una atracción a lo imposible, lo ilógico y lo difícil.  Desorganiza la vida cotidiana.  La persona que despierta al llamado espiritual con sinceridad ya no es un reflejo de los otros.  Ella se compromete consigo misma, a observarse, corregirse y perfeccionarse por ninguna otra razón que porque sabe que tiene que ser así.  Esto se infiltra en todos los aspectos de su apariencia y las manifestaciones en su vida.  La auto-observación se vuelve fundamental e imprescindible; se dulcifica la habilidad de recibir críticas y se destaca la evaluación neutra de los acontecimientos.  Nace la discriminación: la habilidad para distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de la apariencia.  Manejamos más y más cosas, más energías, tanto físicas como de la mente-emoción-personalidad.  En esta etapa crecemos en discernimiento y en un vínculo cada vez mayor con esa voz que clama desde el interior.

Por medio de este proceso de auto-corrección, se construye el punto focal interior del observador.  Aparecen otras pruebas en discriminación.  Hay que distinguir el comentarista dogmático de la voz firme, aunque también dulce, de la Conciencia.  Caminamos en la cuerda floja y desarrollamos misteriosamente un equilibrio entre la razón y el corazón.  Se intensifica la presencia de nuestra propia alma como Conciencia.

Estas primeras etapas suelen ocurrir individualmente.  Unos pocos logran contactar su maestro interior genuino, distinguiéndolo de las miles de leyes, obligaciones, juicios, prejuicios e instrucciones que se nos presentan como siendo la verdad.  Otros nos volcamos a escuelas, maestros, o tradiciones, gravitando hacia el grupo, hacia las hermanas y hermanos afines.

Aprendemos las dolorosas lecciones de inseguridad, duda y confusión, de obediencia e iniciativa propia en relaciones de todo tipo. Pasamos de la obligación al atrevimiento, al desafío y a la creación. Nos descubrimos y nos refinamos, domando y formando nuestro carácter real que se distingue de la personalidad por el hecho de ser consciente y estar bajo nuestro control.  Progresiva y lúcidamente descubrimos nuestros límites y nuestras posibilidades.  En honestidad y disciplina natural, ya no hay marcha atrás. Cada experiencia nos forma y nos encamina hacia algo mayor.  Cada obstáculo o impedimento nos flexibiliza, nos prepara y nos fortalece para retos y posibilidades inconcebibles.

Lo que antes sucedía en escuelas iniciáticas sucede hoy en el día a día.   Particularmente bajo la calidad del impulso de la nueva energía solar, la formación de grupos de trabajo y de convivencia hacen un paralelo con los templos y monasterios de antaño.  Nos ofrecen las mismas oportunidades.   Como siempre, lo que cuenta son las lecciones aprendidas.  Nunca se ha tratado del contenido o de la  materia, si no del manejo de nosotros mismos y los mundos que contenemos, en aprecio y reconocimiento del grupo y el plan mayor.

Amándonos los unos a los otros descubrimos lo que Es, Fue y siempre será y entramos dentro de un esquema de vida consciente.

A diferencia del caminar mundano, el Camino Iniciático es un abordaje sistemático de una toma de responsabilidad y dominio de si mismo y del mundo.  Ocurre en cualquier parte y de muchas maneras. Descubrimos sus leyes y también nos es revelado lo que es la Ley – aquella que cohesiona la totalidad.  La que algunos llamamos Amor y otros Verdad.

Gradualmente, tomamos conciencia del poder de creación divino que poseemos y cómo esto ocurre solamente en alianza con una jerarquía de inteligencias superiores que rigen el universo.  Desarrollamos, transferimos y transformamos energías que requieren manejo y administración de voltajes cada vez mayores y delicados.  Así vamos descubriendo la unión subyacente que existe entre lo manifestado y lo no-manifestado, entre la forma y su matriz sutil.  Refinamos la percepción hasta tomar conciencia de las múltiples dimensiones en que existimos y funcionamos.

Todo lo ponemos al servicio de la necesidad del momento.  Hoy, esta no es de aislarse en conventos o monasterios si no de permanecer en el mundo.  Hoy la necesidad no es de silencio personal si no que de acción en el mundo con claridad, manejando apropiadamente la mente y la emoción.  Hoy, la aspiración de las almas no es refugiarse en su estratosfera diáfana y ya perfecta, sino de unirse a y fundirse con los corazones de la humanidad en esta sagrada tierra.  Manos a la obra; nuestro trabajo es en el mundo físico. El propósito es siempre el enaltecimiento de la humanidad.  Hemos de penetrar con la luz hasta el núcleo.  Nuestra escuela iniciática consiste en el manejo digno de la vida común.

Algunos trabajamos con el aspecto externo y otros con lo interno.  Algunos en la comprensión de la Naturaleza y otros en la colaboración y la aplicación de la dinámica de la Creación.  Mujeres y hombres de maneras distintas.

Hoy, la mujer añora ser y expresar ese infinito que ella ES, resurgiendo desde su profundidad primigenia al mundo y donando su conocimiento único, el que abre camino, el que inspira, el que recrea las texturas del mundo.  Ella es la iniciación lunar propiamente dicha y llega a su plenitud solar en majestuoso brillo como el néctar lumínico que alimenta el mundo.

Por eso mi eterno llamado a La Mujer.  Porque hoy el Camino de la luna como el Camino del sol es diferente del de ayer.

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