Conócete VI – Sobre el dolor y el coraje

La Naturaleza del Dolor y del Coraje

Con gratitud a todos aquellos que me han amado y tendido una mano. Bendiciones.

La esencia del ser humano es un Estado de Conciencia que toma la forma y las facultades de la substancia y por lo tanto está hecha de las dos.  La Conciencia se expresa como materia y como inteligencia en diferentes niveles.

Cuando aceptamos el contrato de la encarnación, asumimos todas las características así como la historia de un linaje en evolución. Su propia inteligencia a través del espacio-tiempo incorpora la fuerza de la Conciencia que somos, que hemos alcanzado en materia previamente, y hemos mantenido a través de los tiempos.

Cada encarnación, incluso la de los maestros, toma características ancestrales.  Heredamos su historia.  Durante la vida desarrollamos la facultad que permite que nuestra Conciencia influya sobre el cuerpo/materia.  La enfermedad del cuerpo-mente puede ser el resultado de la historia de la materia, del mal uso de nuestra propia conciencia en la materia, o de los dos.  En cualquier caso, es una oportunidad para crecer.

La sensibilidad de hoy no es lo que era hace tiempo atrás y no somos directamente la causa de nuestra propia enfermedad.

Nuestro cuerpo está marcado por miles de años de experiencia humana, que nos ha llegado a través de la genética.  Esta es la historia de la mente sobre la materia, la condena o el juicio de la substancia misma, la vida individual en un cuerpo considerado como una mercancía más que como un regalo.

La enfermedad se corrige a través de la experiencia de la conciencia a nivel corporal. Esto no significa alcanzar una salud perfecta, sino desarrollar la conciencia en la materia.  Aumentamos la vibración de la materia de forma que sintoniza mejor con la vibración de la Conciencia.  Esto supone dejar atrás la limitada vida personal del cuerpo y de la mente al tiempo que la abrazamos.

Una mente positiva que genera compasión recuerda las enseñanzas de maestros de todo el mundo sobre el “sufrimiento”, el reconocimiento consciente del karma de la humanidad como el nuestro propio.  No es una aceptación ciega, sino una sensibilidad perceptiva que enseña al alma a vivenciar los límites del poder y del poder del amor.

El dolor sensorial y emocional como sufrimiento, bloquea cualquier conciencia mayor, incrementando la reacción instintiva y la resistencia.  El dolor puede ser “ofrecido” para aliviar la larga lista de transgresiones de la humanidad, si somos capaces de abrazarlo con una actitud inteligente de la mente y del sentir que no genere victimización.  No se puede matar o aplacar el dolor sin que entre en juego el factor de la conciencia.  Más tarde o más temprano volverá para enseñarnos a amar algo mayor que nosotros mismos.

La Conciencia debe vivenciar las profundidades de la materia como densidad, dolor y desamparo, antes de que podamos realmente aprender la compasión.  Cada gesto de amor fortalece la expresión de la conciencia.  No podemos atravesar la experiencia del dolor y pasar a una conciencia mayor, sin el amor de los que nos rodean, pues nos eleva cuando nosotros no podemos hacerlo, nos recoge cuando nos podríamos caer, nos sustenta cuando hemos perdido la fé.  En tales momentos, nuestras propias dudas y debilidades ejercen tanta tensión y desasosiego que no podemos ver nuestra propia Luz, o abrirnos a recibir la Fuente que estamos llamando.

La Conciencia divina no puede interferir con el funcionamiento de las leyes de causa y efecto establecidas por la materia, pero la materia siempre responderá a la conciencia humana.  En ésta idea se basan las técnicas para aliviar o eliminar el dolor.  El control de la materia requiere de diferentes habilidades tanto de la materia como de la conciencia, siguiendo estructuras diferentes según el género.  En la mujer, el nacimiento de un niño requiere que se entregue a la sensibilidad emocional para recalificar el dolor.  En el hombre, en el campo de batalla, la resolución del dolor requiere un coraje noble e inquebrantable, imponiendo el honor y el deber por encima del malestar físico.  En la iniciación espiritual, las experiencias de hombres y mujeres siguen patrones similares.

El coraje se destaca como una actitud consciente del corazón y del cuerpo, cuando se ha establecido el puente entre Conciencia y materia,  y  ésta obedece a la conciencia.  Nunca puede imponerse como un orden mental, pues sería tan poco efectivo como superficial.  No puede forzarse como una postura física de desafío, que tan sólo genera una fuerza destructiva y agresiva. El coraje es el resultado de una respuesta humilde y responsable hacia la materia.

Un gran dolor y una conciencia limitada es una definición clásica del infierno.  Entonces, ¿qué es estar bien o sin dolor? ¿Es esto posible?

La encarnación supone que tenemos una sensibilidad y sensación infinita, bien la aprovechemos o no. Para que esta sensación sea la respuesta a la vitalidad natural en la que participamos como testigos conscientes y benevolentes, tenemos que haber adquirido una actitud de cuidado.  Esto comienza con conciencia, aceptación de la sensibilidad, y entendimiento de su importancia en la evolución humana.

Para re-calificar o redimir la memoria ancestral debemos neutralizar las cargas y perdonar las transgresiones que la deformaron, tanto si fueron infligidas por nosotros mismos como por otros.  Aliviando el dolor ancestral de este modo, entendiendo “todo” el dolor, nos perdonamos a nosotros mismos por todo juicio no compasivo, y acto de indiferencia, que se oponen a la misericordia.  Sólo se necesita una conciencia que llame al perdón y a la aceptación desde el coraje del corazón.  De esta forma, si lloramos lo hacemos por toda la humanidad que nos ha precedido y es liberada a través de nuestro dolor consciente.

El dolor es inherente a la materia, su lenguaje.  El coraje es el reconocimiento de la Conciencia en materia, expresado de forma ligeramente diferente en el hombre y la mujer para reflejar nuestras diferentes sensibilidades y fortalezas.

Las nebulosas del universo son redes, como nervios o tendones en el tejido de la Vida, expresándose a Sí misma a través de la substancia.  Hay belleza y una creación y recreación sin fin, así como también la hay en nuestro cuerpo, donde la Conciencia es la presencia de Dios, el Estado del que venimos. Y así la expansión de la Conciencia y el nacimiento de los mundos continúa.

Nota: Refiero al lector a la serie de artículos previos “ Conocéte ”; en donde me refiero a la naturaleza del cuerpo, las emociones y  la mente. Las respuestas a cómo ha cambiado la sensibilidad humana y el porqué no siempre somos la causa de nuestra enfermedad están allí implícitas. Si tienes preguntas específicas, por favor dirígete a mí directamente.  Con gusto las esclareceré.

2 thoughts on “Conócete VI – Sobre el dolor y el coraje

  1. reginabarossi

    Gostei demais do artigo, mas ainda nao li os anteriores. Nunca havia pensado que quem cuida de alguém em dor pode participar e ajudar, com sua compaixão, a que o outro também se eleve em consciência. Obrigada

  2. Femenino en Manifestación

    Siempre me pareció «raro» sentir que, para mí, en el fondo, el dolor ha resultado siempre algo positivo, necesario para transformar algo ya caduco, y una forma de liberación… Algo así como un umbral incómodo que cruzar al mismo tiempo que un catalizador. Tus líneas aquí le dan contexto y «ciencia» a esa experiencia. Gracias. Me ha gustado muchísimo el ejemplo del dolor del parto, y puedo extrapolar esa vivencia a otros dolores en mi vida que también han supuesto re-nacimientos en un sentido u otro. Gracias por darle palabras, claridad y fluidez a tanto que nos cuesta explicarnos… ¡a nosotras mismas! 😉

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