Conocete I

LA FUERZA FEMENINA

Hace miles de años que la luz que alimentaba la conciencia femenina se extinguió casi por completo.  Las que añoramos su regreso aquí estamos una vez más para encender esa llama, que posibilita erguirnos, asumir nuestra herencia e iluminar al mundo.

Para poder desarrollar sus capacidades plenamente la mujer tiene que cultivar su sensitividad.  La mujer se pierde fácilmente en agitaciones emocionales y conflictos mentales.  Su cuerpo absorbe todo y se convierte en un nudo de sensaciones y sentimientos, difíciles de decodificar y controlar.  Si ha de alcanzar la maestría que es su herencia, tiene que poder distinguir entre sensitividad y sensibilidad.

Para contrarrestar la confusión natural en la cual vivimos, la mujer moderna desarrolla el intelecto al igual que lo hace el hombre, en nuestro sistema común pedagógico y de valores.  Esto no es suficiente.  La mente femenina es un complejo caleidoscópico rico en posibilidades simultáneas vinculadas a un entramado sensible que necesita ser reconocido, explorado y desarrollado.  Carente de sus impulsos más profundos y su maquinaria delicada, se vuelve seca y dura, incapaz de alcanzar y recalificar el mundo como podría.

Para extraer el real valor de la fuerza femenina en el mundo, las mujeres tienen que reconocer la sensitividad que les es dada como madres del mundo.  Este nexo interior de finas percepciones y facultades les permite administrar, transformar y crear, con la calidad y amplitud únicas femeninas.

El cuerpo de la mujer es su templo y su almacén.  Le provee la forma básica y las facultades para procesar la inmensa gama de posibilidades.  También ofrece los materiales brutos y las cualidades de resonancia necesarias para afectar a la materia en todos los niveles, físico, emocional y mental.

Las mujeres decodificamos y entendemos incorporando la verdad.  Dotadas con la misma capacidad de abstracción que el hombre, al final tomamos otro camino:  dejamos cocinar en nuestro interior la experiencia y las posibilidades dentro nuestro – nuestro sentido de cuerpo – donde procesamos calidad, cantidad y accedemos a las facultades que manejan energía y fuerza.

Nuestra sociedad actual enseña a hombres y mujeres de la misma forma, subrayando un desarrollo mental y psicológico idéntico, que no favorece a las mujeres.  Ninguno de los dos sabe como distinguir una emoción de una sensación, un pensamiento de un sentimiento, pero en la antigüedad esto siempre fue requisito para liderato en el mundo de la forma tanto como en el mundo del espíritu.  ¡Conócete!  Era entrenamiento básico en templos y sociedades esotéricas de antaño, particularmente para la mujer.

La maestría, como experiencia directa sobre todos los aspectos del yo, es obligatoria para civilizaciones avanzadas.  El intelecto no nos la puede dar.  Es mucho más fácil, expediente, conveniente y satisfactorio cambiar las apariencias y forzar los resultados, simular, bloquear, borrar o substituir lo que queremos por lo que no queremos.  Esto es lo que distingue un iniciado de una persona común.  La mujer en la realidad emergente de hoy no puede permitirse actuar y pensar como una persona común e ignorar sus facultades.  No se puede permitir no conocerse.

EL CUERPO

El cuerpo de una mujer es altamente magnético.

Para dominar el cuerpo, como te lo dirá cualquier instructor de yoga o artes marciales, nuestra atención deberá centrarse enteramente dentro de él como una experiencia sensorial directa, sin distracciones o preocupaciones.  En lugar de enfocarse en la sensación periférica o las partes, hay que abrazarlo todo, el interior tanto como el exterior.

El lenguaje corporal es la sensación y es la única parte nuestra que siempre está en el tiempo presente.  Apenas puede reproducir una sensación del pasado.  Cuando estamos totalmente afinados con él, los pensamientos paran.

Siente, luego define la sensación de estar en tu cuerpo bajo condiciones neutras.  Escanéalo.  Chequea la distribución de peso, textura y temperatura del cuerpo.  Contrasta la sensación de la piel con sensaciones más profundas.  ¿Qué partes del cuerpo están más abandonadas?  ¿Qué partes más congestionadas?  Distribuye tu atención equilibradamente.

Repite la observación después de una sesión de ejercicio físico o mientras caminas.  Toma nota del cambio.  También explora otros momentos, parando solo brevemente para tomar conciencia de la calidad de tu respiración, los ritmos y las pulsaciones de la materia.

Una vez que hayas identificado esa gama de sensaciones, dirígete a percibir tus emociones.

LAS EMOCIONES

Las emociones de la mujer son eléctricas y activas.

Nos apegamos a las emociones como a posesiones muy queridas.  Es útil comprenderlas, pero es imperativo aprender como transformarlas y liberarlas.  Esto no quiere decir bloquearlas, racionalizarlas o sustituirlas.  Las emociones contienen una energía que no puede ser justificada o escondida bajo a alfombra, sin que vuelva a salir a la superficie de nuevo de manera peor.

Aprende a recalificar el tono emocional que proyectas en tu ambiente.  En vez de identificar la manera en como te sientes como resultado de algo que ocurre, hazlo de la forma inversa.  Identifica lo que sientes como una sensación general sin asociarlo con nada en particular.

Las emociones afectan al cuerpo.  Invariablemente crean ondas dentro y alrededor de él, especialmente sobre ciertas zonas: el estómago, el pecho, la garganta, la cara, los brazos o manos…  Las emociones emiten ondas largas y fuertes, invisibles y concéntricas más allá del cuerpo.  Es como comunicamos el estado de nuestro sentimientos y reconocemos el de otros.

Para aprender a identificar energía, como un ejercicio empieza sintiéndote a ti misma en un estado apacible.  Contrástalo con la manera en como te sientes cuando estás triste, contenta o enfadada. Evoca estas emociones imaginando una escena de una película, o de tus memorias, pues las emociones responden rápidamente a la imaginación. Úsalo positivamente y asegúrate de terminar en una nota afirmativa.

Encontrarás que fácilmente puedes evocar alegría, pero que es mas difícil evocar un estado de paz.  La paz requiere estabilidad y la capacidad de sustentar intensidades.

LOS PENSAMIENTOS

La mente femenina es absorbente, receptiva en muchos, muchos niveles simultáneamente.

El dominio mental parece ser más fácil, pero en realidad es mucho más sutil.  No se trata ni de censura ni de supresión.  Una vez construida una idea, la energía mental se dirige a algún objetivo u otro; no puede ser destruida.  Es direccional y se mueve en líneas rectas.  Es el  ingrediente básico que impulsa nuestro mundo como formas-pensamiento instintivas y obsesivas que nos acechan.

Para dominar el proceso del pensamiento, antes tendríamos que reconocer su intención.  En una persona común esto brota de la urgencia física o la necesidad emocional.  “El recto pensar” en el sentido budista requiere una abstracción del yo, un proceso de indagación, análisis y posterior desapego que es mucho más fácil para los hombres.  Como se utiliza hoy, no se dirige a la experiencia que cada mujer conoce como la ebullición y poder internos.

La energía mental puede ser agresiva y exigente, dominando tanto el cuerpo como las emociones; envuelve la atención y la energía de otro para escuchar, comprender y responder.  Felizmente, la mayoría de los pensamientos de las personas no son suficientemente potentes para afectar el ambiente de forma importante.  Dependen de la vitalidad y cuando nuestra atención flaquea, pierden su fuerza.  Pensar requiere mucha energía y agota el cuerpo considerablemente.

Para finalizar, centrada neutramente en tu templo físico, siendo una con cada molécula, contrástalo ahora con el juego de ondas emocionales que eres capaz de producir.  Permanece así por un tiempo.  Disfruta de la comunión con fuerzas refinadas en la naturaleza o con otra persona en silencio y en la no-acción.  En vez, observa el “hacer” que ocurre naturalmente a través de ti.

Por el momento, por favor conténtate con la experiencia de cada aspecto tuyo separadamente mientras te preparas para un entrenamiento más amplio.

Observa como te sientes física y emocionalmente y no el contenido, significado o implicación de lo que sea que estés haciendo.  Lo que importa es tu percepción de la manera como las energías se mueven a través de ti en diferentes formas, direcciones, calidades y frecuencias.

Estás compuesta del equipo más espectacular, bello, sensitivo y refinado jamás construido: tu cuerpo y sus sentidos.

La ecología empieza por casa.  Observa el efecto que tus pensamientos y emociones tienen sobre tu propio cuerpo y tendrás una idea de cómo tu afectas a tu ambiente. 

4 thoughts on “Conocete I

  1. sarah

    Una buena lecion a poner en practica a diario,coocer todo nuestro ser integramente, nos dara el mejor reultado, para entender nuestras emociones como observadoras directas de nuestra persona y vida.

  2. Pingback: Conócete II | La Mujer Interior

  3. Pingback: Conócete II | Inner Woman

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscribirme a La Mujer Interior

Mantente informado de las novedades del blog por email